[Edición #564 | 10.03.2008]
San Isidro | El Talar: crean un museo
En tren de recuperar la historia del “Pago Chico”
Reconocer nuestras raíces, saber de dónde venímos y en lo posible saber hacia dónde vamos como comunidad, de algún modo alimenta el mentado acervo cultural. De ahí en más, lograr una identidad o ser nacional puede ser un trámite más corto, pero no sencillo. Por eso resulta interesante cuando desde distintos puntos de la Región Metropolitana Norte hay gente que se para a rescatar nuestras raíces. En definitiva, no dejar las cosas ahí. Mucho menos, que nos la quieran contar con un solo prisma. La iniciativa de un numeroso grupo de vecinos de El Talar de Pacheco, Tigre, que acaba de lanzar la creación de un museo, no hace más que abonar aquello que cuando una comunidad se organiza, dificilmente la llama que han encendido se apague. “Lo podemos hacer gracias a la colaboración de la Asociación de Fomento Unión El Talar”, explica Ariel Bernasconi, presidente de la Comisión de Historia del Talar. Cuando el pasado 23 de noviembre, brindis mediante, los vecinos allí reunidos anuciaron el lanzamiento del museo, buscaron la complacencia del actual Secretario de Política Sanitaria y Desarrollo Humano, Julio Zamora, quien se comprometió a que el municipio acompañaría el proyecto. Los CarrosAl nacer el pueblo de El Talar en 1935, todas sus calles, a excepción de la Ruta 197, eran de tierra. Muy pocos vecinos tenían auto, por lo cual los primeros comercios del pueblo llevaban sus mercaderías a domicilio, a veces algún muchacho con un canasto, bicicleta o en un carro tirado por caballos, siendo este último medio de transporte el ideal por su capacidad de carga y por su practicidad para enfrentar el barro de las calles.Fueron muchos los comerciantes que utilizaron la tracción a sangre para acercar sus productos a sus clientes. Podemos recordar la carnicería de Ulpiano García, quien a partir de 1940 le encargaba el reparto a Reynaldo Roldán, en un recorrido que empezaba en nuestro pueblo y terminaba en Don Torcuato y Los Polvorines. En los años cincuenta muy pintoresco era Don Juan Villarroel, conocido como el sodero de los caballos blancos, en alusión al color de los equinos que llevaban el carro en el que transportaba los sifones de su sodería La Placita, ubicada en 197 y Pasteur. Ya en la década del sesenta recordamos el característico carrito de reparto de la panadería Coliseo de los hermanos Bonomi.Pero también usaban carros muchos floristas y tamberos, para llevar los canastos o tarros hasta la estación El Talar. Y hasta existieron carros que por unos centavos llevaban a los vecinos del Barrio El Embrujo a la estación Don Torcuato, por la Avenida San Martín, hasta que a fines de los sesenta se pavimentó dicha arteria y comenzó a pasar el colectivo.Llegaron los asfaltos, las camionetas y las motos del delivery. Pero todavía los botelleros y flamantes cartoneros circulan en carro por las calles de El Talar.
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