[Edición #562 | 18.02.2008]
Vicente López | El proyecto de expropiaciòn aùn duerme en los estrados oficiales
Scalabrini Ortiz resiste al olvido
Fue uno de los grandes defensores del interés nacional. Con suma claridad puso al descubierto todo el sistema de explotación colonialista en la Argentina. Hoy a 110 años de su nacimiento, dirigentes, intelectuales y militantes intentan que la antigua casa donde viviera y muriera el pensador en Olivos, sea expropiada, tal cual establece una ley. Pino Solanas recuerda cuando Enrique García habló, habló y habló, porque lo habría confundido por un fiscal anticorrupción.
Los primeros pasos que emprenden los imperios para someter a una nación, generalmente es borrar todo vestigio de la cultura nacional y popular. Desdibujar, en definitiva, del inconsciente colectivo ese espíritu que todo pueblo tiene sobre sus valores culturales. Hacerles creer que llegan tiempos mejores de “civilización”. Que lo de uno no es lo válido y sí lo de afuera. Bajar la autoestima es fundamental a la hora de someter. Así pretenden imponer las reglas que aseguran que “no hay como lo importado” o descalifican diciendo “en este país..”, como quien dice “aquí pasan todos los males“. La historia argentina está plagada de estas actitudes de sometimiento, de colonialismo. Tanto España como Inglaterra dieron cátedra de cómo establecer el sistema de dependencia colonial. Para realizar esta fausta tarea por las pampas, contaron con los nobles servicios de ilustres cipayos nacionales. Pero como todo pueblo que se precie de tal, siempre hay anticuerpos que trabajan por la identidad nacional. Que ponen sus pensamientos al servicio de la causa de la patria. Se animan a desafiar al poder dominante. Sus pensamientos y sus luchas son resistidas con suma vehemencia por los dueños o testaferros -hoy- del poder mediático. A estos pensadores se los margina y excluye de todo debate cultural y de prensa. Se los pretende minimizar aplicando la soberbia que da el pensamiento único. Un patrimonio que se arrogan tanto los de derecha como los denominados progresistas. Un caso emblemático de “olvido cultural” es el que se da sobre la figura de Raúl Scalabrini Ortíz: un denodado luchador y pensador de la causa nacional y antiimperialista. Fue escritor apasionado y brillante; periodista, poeta, pero sobre todo un ferviente defensor de todo el acerbo cultural que otros han tratado de ocultar maliciosamente. Fue Raúl Scalabrini Ortíz quien descubrió con suma claridad, a través de su investigación y revisionismo histórico, por ejemplo, toda la política imperialista impuesta por Gran Bretaña al momento de “succionarse el país”. Podrían llenarse cientos de páginas en torno a su rico pensamiento. Pero éste no es el propósito de estas líneas. A 110 años de su nacimiento, un importante grupo de “luchadores de la vida”, entre los que se encuentran Pino Solanas, Norberto Galasso, Rubén Dri, Alicia Argumedo, Manuel Gaggero, Irene García, Reinaldo Mena, Leonor Troxler y Mabel Di Leo, entro otros, continúan con la intención de recuperar un viejo proyecto que aún duerme en los despachos oficiales: Que la casa donde viviera Raúl Scalabrini Ortíz en Olivos fuera declarada monumento cultural de la nación. Nucleados en torno a la denominada “La Corriente de Liberación Nacional” que lidera a nivel regional el dirigente “Tate” Martínez, se intenta que la antigua casona de la calle Alberdi 1164 de Olivos pase a ser un centro cultural abierto a toda la comunidad. “El olvido no hace más que marcar la entrega de nuestra cultura”, decía en su momento Martínez, a la hora de explicar el porqué de este proyecto. Para lanzar la recuperación de la antigua casona de Scalabrini Ortíz, Martínez convocaba en octubre del 2004 -ver Lo Nuestro edición 466,- a más de cien personas -además de las nombradas- para dar fuerza a la iniciativa. En aquella oportunidad participaron los concejales Diego Bonadeo (ARI), Juan Romero (PJ), Armando “Torito” Benedetti (UCR), Carlos Roberto (Socialista) el defensor del pueblo de Vicente López, Carlos Constella, Juan Disante, Humberto Baldisera, Alfredo Margari, José Armaleo, Rodolfo Santángelo, Claudio Leveroni, Claudio del Río, Roberto Pitta y Oscar “Mingo” Volpini. Todos coincidían en la necesidad de recuperar “nuestra identidad nacional”. Y un punto relevante sería sentar reales sobre la casa de Scalabrini. Pasaron los años y la casa continúa en manos de la curia sanisidrense y a la espera de una resolución del gobierno nacional. A 110 años de su natalicio (14 de febrero), el grupo Consenso Bicentenario, que conduce Patricia Cuesta, realizó un merecido homenaje en la puerta de la casona, Alberdi 1100, Olivos.Allá lejos y en la historiaLa memoria de Mercedes Comaleras, la mujer de Raúl, a quien Lo Nuestro le hiciera una nota -la última concedida a un medio periodístico- en junio de 1984, nos sitúa en la década del 40 cuando la familia pone pie en Olivos. En aquella oportunidad y con una lucidez asombrosa, la mujer de Scalabrini nos contaba cómo y porqué llegaron a estos lares. “Los chicos -dos en ese entonces, Yuyu (Raúl) y Jorge- estaban casi siempre en el Botánico o en el Zoológico; como me preocupaba verlos siempre ojerosos consulté al pediatra, quien me dijo que aunque estuvieran en medio de mucho verde, el alto grado de contaminación se concentraba a baja altura y por eso perjudicaba a los más chicos. Ahí resolvimos venirnos para este lado y compramos una casa en Vicente López, donde nacieron nuestros otros tres hijos, Miguel, Pedro y Matilde”, explicaba la mujer con sus 81 años a cuestas.Y a modo de pintar a su amado, Mercedes evoca al pensador nacional de este modo: Raúl no se recibió de ingeniero por diferencias que tuvo con el profesor de una cátedra y abandonó la carrera. Su profesión era la de agrimensor y de ella nos manteníamos. Sus colaboraciones con revistas y periódicos significaban que cerraran o clausuraran el medio y sus libros no daban dinero. Pero por suerte, siempre contamos con el apoyo espiritual y material de su hermano Pedro, quien nos entregaba íntegro su sueldo de funcionario del Ministerio de Agricultura y Ganadería. El lo admiraba mucho a Raúl por su capacidad e integridad para defender todo lo que significaban los intereses del país”. La casa que triste y solaEn el año 74, cuando aún vivía Perón y conducía los destinos del país, la Cámara de Diputados sanciona una ley que declara la casa de Scalabrini de interés cultural de la nación. Esto implicaba que esas paredes que atesoraba un pedazo importante de la historia nacional, no fuera devorada por la piqueta. Que todo quedara en manos de la nación.La llegada de la dictadura del 76 echó por tierra todas esas leyes. Inclusive calles y lugares que habían sido bautizados con nombres de nuestros próceres fueron borrados de un plumazo por los uniformados, como quien pretende ocultar el sol con un dedo. En el 79, por esas cosas “extrañas” de esa época, la casa se incorpora al dominio -nadie sabe cómo y bajo qué marco legal- de la Iglesia Jesús en el Huerto de los Olivos, e integra el complejo educativo del colegio homónimo. La antigua casona pasa a ser el lugar de residencia del padre Jorge Garralda, la antítesis intelectual de Scalabrini Ortíz.Pino Solanas -vecino de Olivos-, como diputado nacional en 1997 presenta un proyecto de ley estableciendo “la expropiación del inmueble de la calle Alberdi donde viviera y muriera Scalabrini Ortíz”. El proyecto fue aprobado por la mayoría de los legisladores. Sin embargo, la presión de la Diócesis de San Isidro por quedarse con el lugar, sumada a la desidia oficial, incluida la municipal, abortaron la iniciativa. Cuando Solanas tiene su proyecto en manos ya definido, decide como vecino y legislador ver al intendente Enrique García. Pedido de audiencia mediante, el entonces diputado nacional- caracterizado por su ferviente defensa en pos del patrimonio nacional y sus fuertes denuncias de corrupción implementada por el menemismo-, logra sentarse frente el mandamás municipal. “Fui con mi proyecto en mano a interiorizarlo al intendente, en el convencimiento de que encontraría a un hombre dispuesto a acompañar la iniciativa”, recordaba Solanas en el 2004 ante Lo Nuestro. “No sólo no me escuchó sino que habló y habló y habló durante 35 minutos; que era el intendente más honesto, que luchaba contra la corrupción, que se sentía perseguido; me mostró papeles y carpetas. Tal vez el hombre pensó que yo era un fiscal que buscaba hechos oscuros en su administración. En fin, la cuestión es que me levanté y me fui; del proyecto no habló”, asegura el cineasta.
Vicente López
| Fecha: |
05/07/2008 |
| Nombre:
| daniel antonio gurzi |
| Email: |
danielgurzi@hotmail.com |
| Comentario: |
Quiero colaborar en la lucha para conseguir el objetivo planteado por Solanas y otros legisladores. Soy legislador pcial, 3ra seccion electoral y si me permiten sumarme a la gesta Scalabriniana lo haré con gusto y humildad.Muchas gracias. |
| Fecha: |
05/07/2008 |
| Nombre:
| daniel antonio gurzi |
| Email: |
danielgurzi@hotmail.com |
| Comentario: |
Quiero colaborar en la lucha para conseguir el objetivo planteado por Solanas y otros legisladores. Soy legislador pcial, 3ra seccion electoral y si me permiten sumarme a la gesta Scalabriniana lo haré con gusto y humildad.Muchas gracias. |
Por favor, déjenos su comentario acerca de esta noticia
VOLVER