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[Edición #533 | 24.10.2006]
Provincia | Los rellenos sanitarios están al borde del colapso

La basura podría taparnos

Son más de 1.900.000 toneladas anuales de basura que recibe la provincia de Buenos Aires en sus 3 rellenos sanitarios. Sólo la Zona Norte tira 310.000 toneladas al mes, a un promedio de 10.500 por día. Los rellenos están al límite de su capacidad y son objeto de serios cuestionamientos ambientales. El Ceamse intenta impulsar el debate, y peor aún, los intendentes no parecen preocupados por el tema.

¿Dónde ponemos la basura?. Es la cuestión central que debiera debatirse entre los intendentes. Por lo pronto, es uno de los temas de agenda discutidos en la cumbre de Kioto y también se debate en los distintos encuentros ambientalistas que se realizan en el planeta. En la Argentina, si bien aún no se abordó la cuestión con la premura del caso, algunos, más bien muy pocos, sectores oficiales, al igual que especialistas, vienen poniendo el grito desde hace un par de años. Y se supone que el conurbano bonaerense y la Capital Federal, que son los principales generadores de basura del país, ya debieran tener resuelta la cuestión y sin embargo, todavía la incertidumbre sobrepasa a la claridad. Más distante se muestran muchos empresarios, que parecieran más ocupados en su facturación que en atender esta realidad.

La basura viene acompañando a la humanidad desde tiempos milenarios. Nació con el hombre y morirá, seguramente, cuando la vida humana expire, si es que alguna vez pudiera suceder. Los espacios destinados (Rellenos Sanitarios) hace más de dos décadas para depositar toda la basura de la Capital y del Gran Buenos Aires, están al límite. Algunos hablan de crisis, otros directamente de colapso. Sutiles diferencias pero que, en definitiva, no dejan de ocultar una contundente realidad: aún no se ha resuelto qué hacer –en el corto plazo– con las miles de toneladas que diariamente se depositan en Buenos Aires.

“Estamos ante una crisis, no en un colapso, que son dos cosas muy distintas”, detalló el sanisidrense Carlos Hurst, presidente del Ceamse desde el 2003. “Es cierto –detallaba Hurst en un reciente reportaje para el programa Vuelta de Página, que se emite todos los días por Radio Nacional, de 18 a 19.30– después de 25 años, hay que tomar medidas que modifiquen la actual situación”. En definitiva, el funcionario no hace más que responsabilizarse de una situación que todavía no está siendo tratada por los principales actores: los intendentes. “Para nosotros el Ceamse es la solución, ya que en nuestro distrito no tenemos lugar para poner la basura”, reconoce con absoluta sinceridad Héctor Prassel, Secretario de Gobierno de San Isidro, al momento de ser consultado por Lo Nuestro. Su pensamiento es similar al de otros funcionarios municipales de la provincia.

Los que peinan canas podrán recordar que hasta antes de la creación del CEAMSE, los basurales a cielo abierto invadían la Capital y el Gran Buenos Aires. No existían sitios donde depositar la basura domiciliaria y mucho menos la industrial o contaminante.

Con la llegada de la dictadura se creó en 1978 (octubre) –algunos dicen que fue un negociado más de los uniformados– el CEAMSE: Cinturón Ecológico Area Metropolitana. El nuevo organismo tenía y tiene como misión, recolectar la basura de toda la Capital y de 32 municipios que componen el conurbano. El delirio de aquella dictadura llegó a decir que en el 2000 se dispondría de 50 Palermos y en este plazo se plantarían 10 millones de árboles en las 12.500 hectáreas que se crearían a partir del Cinturón Ecológico, desde Bancalari, como cerrando toda la Capital, hasta el Sur. Nada de esto sucedió.

Detrás de la basura convive un negocio millonario (lo que merecería una nota aparte), que maneja miles de toneladas diarias y que repercute en la calidad de vida de más de 14 millones de habitantes. Durante el año 2005, el Ceamse recibió o trató casi 2.000.000 de toneladas. Sólo la Capital produce 35.000 toneladas diarias, y se prevé que en el 2010 - luego de someterse a un programa- reduzca un 30% la cantidad de basura que deposita en los rellenos sanitarios de la provincia.

Como se desprende de estos datos preliminares, la situación no es sencilla de resolver. Más aún cuando hay municipios, como el de Ensenada, que están intentando que se cierre el relleno sanitario que funciona en su distrito. Y no hay municipios en el Gran Buenos Aires que quiera un relleno en sus narices. A la hora de rechazarlos esgrimen falta de espacios y cuestiones ambientales. La otra situación es llevar todos los rellenos a municipios distantes del conurbano. Esto implicaría un fuerte aumento en el costo de traslado, repercutiría en la tasa de cada vecino, pero sobre todo, no hay municipios que acepten la basura de otros.
Y la selección –separación de los distintos elementos– de la basura, tampoco es “la solución”. En el mejor de los casos, este trabajo lo que permitiría es reducir la cantidad de basura que se entierra en los rellenos.

Los intendentes parecen más preocupados en su rereelecciones, que en agendar: “urgente, dónde llevamos la basura”.

“El actual sistema cumplió un ciclo, los rellenos del Ceamse no tienen suficientes controles y se han tomado pocas decisiones para remediar la situación”, fueron los lineamientos surgidos luego de un seminario organizado por la Fundación Metropolitana y la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, en el que participaron intendentes y funcionarios nacionales, provinciales y porteños. Esto sucedía en noviembre de 2003. En aquella oportunidad, el ingeniero Domingo Suppa, al frente del Centro de Investigación Municipal, decía que “los rellenos debieran haber sido rediseñados hace 10 años, pero no se pensó en el futuro”. Y vaticinaba que los rellenos aguantarían un par de años más. Un criterio similar sostenía Antonio Brailovsky, defensor de la Ciudad Autónoma de Bs. As.

“Lo que sí es imprescindible es correr el horizonte de los actuales complejos ambientales que reciben los residuos para disponerlos correctamente en todo el área metropolitana, esto es una parte”, decía Carlos Hurst, ante el periodista Miguel Armaleo en el programa “Vuelta de Página”. La otra parte que por estas horas detalla el presidente del Ceamse, es la que se está haciendo en algunos municipios: la minimización de los residuos. Asegura que la separación y selección de la basura permitiría reducir la cantidad que se deposita en los rellenos. Bajo este esquema es que el funcionario sanisidrense considera que se podría proyectar un modelo que sirva para 20 años.

La apreciación del funcionario se contradice con la realidad que transcurre en toda la Región Metropolitana Norte. Ninguno de los cuatro municipios ha encarado un plan serio y sustentable que mire para el futuro inmediato. Parecieran preferir seguir destinando casi un 20 % del presupuesto municipal para recoger la basura antes que enfrentar la realidad. Sí se ocuparon del tema cuando la recolección sacudía las arcas municipales. Pero la cuestión de fondo -¿dónde poner la basura?- la dejaron ahí, ni siquiera la discutieron. Su único interés en aquel entonces, año 2003, era municipalizar el servicio.

Algunos de los sitios donde fueron emplazados los rellenos sanitarios hacia fines de los 70, hoy han sido rodeados por viviendas. A raíz de esto surgieron denuncias de contaminación ambiental y ante la imposibilidad de convivir con olores pestilentes, los vecinos lograron que en el 2004 cerraran la planta de Villa Domínico, Avellaneda. Una situación similar está atravesando el Centro Sanitario de Ensenada. En este distrito, el intendente Mario Secco, presionado por el reclamo vecinal, salió a pedir el cierre de la planta. Y nada hace suponer que no suceda algo semejante con los otros rellenos.

Provincia

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Desperdicios al día



Hasta el 2004 había cuatro centros de rellenos sanitarios distribuidos en distintos puntos del conurbano: Norte III, José L. Suárez; González Catán, La Matanza; Villa Domínico, cerrado en el 2004 por cuestiones ambientales, los vecinos ganaron la batalla; y Ensenada, por estas horas en pleno conflicto con el CEAMSE.

El Norte III recibe basura de San Isidro, V. López, Tigre, San Fernando, Lanús, Quilmes Avellaneda, Pilar y Capital, entre otros municipios.

Son 310.000 toneladas por mes, un promedio de 10.500 por día. Emplazado en Camino del Buen Ayre.
González Catán: La Matanza, Merlo, Ezeiza, Almirante Brown, 64.000 toneladas mensuales, 2.100 por día.

Villa Domínico recibía hasta el 2004, 48.000 toneladas.
Ensenada: La Plata, Berisso, F. Varela, Berazategui, 34.000 toneladas, 1.150 por día.

En todo el 2005 el CEAMSE recibió o trató 1.966.918 toneladas de basura. Esto es un 34% más que el 2003 y un 53% más que el 2002. Y en lo que va de la creación del Ceamse, noviembre del 2005 fue el mes que más se recolectó: 173.813,3 toneladas.

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1500 camiones



Todo este movimiento de basura que involucra a más de 1500 camiones por día -capital y provincia-, tiene un costo muy serio para los bolsillos de los vecinos. Un municipio destina entre un 15 y 20% de su presupuesto a la recolección de basura. Cada tonelada de basura domiciliaria paga para depositar en el Ceamse: $30,14 más IVA, en tanto el barro y otras sustancias $69, 52.