Director
Miguel Armaleo
HOME
  Contactenos
Nacion Provincia Región Norte San fernando San Isidro Tigre Vicente López
Recuadros
[Edición #521 | 06.05.2006]
| Pr etenen cerrar tres aulas de la Escuela N¨1 de Olivos

La burocracia deja a alumnos a la deriva

Sin previo aviso, los padres se enteraron que sus hijos no podrían concurrir más a la escuela, porque así lo exigen las disposiciones vigentes. Como si fuera una variable económica, la falta de alumnos determina el cierre de aulas. Son más de 30 chicos a la deriva y varios docentes que naufragan en la incertidumbre. La presión de las madres evita, por ahora, la decisión oficial.

Mientras muchos insisten con la tesitura de sumar más móviles policiales, más uniformados, más fiscalías, o más puestos policiales, la educación pública continúa en descenso y con escaso presupuesto. Ayer fue –todavía el problema persiste en muchos distritos de la provincia– la falta de gas en decenas de escuelas, motivada por el incumplimiento de las normas de seguridad que exige Gas Natural. Ahora, la cuestión es más grave: el cierre de varios cursos por falta de alumnos. Esto es lo que está sucediendo puntualmente en la Escuela Nº1 de Vicente López, de Olivos, a escasos metros de Corrientes y Avda. Maipú. Un colegio, vale la pena recordar, que recientemente sufriera un incendio provocado por manos siniestras. Los daños ocasionados dejaron “fuera de servicio” a varias aulas y otras dependencias del establecimiento.

El cierre se motiva en que las aulas de 1º, 2º y 3º grado (turno tarde), “no tienen la cantidad de alumnos que la provincia exige para un normal funcionamiento”, tal cual lo expresado por la inspectora de escuelas de la Zona Norte, la docente Alejandra Guzmán. A esta situación, que bien se podría tildar de burocrática y más emparentada a una ecuación comercial, la funcionaria le agrega cuestiones de índole pedagógica: no es conveniente a nivel académico, que se den clases con tan pocos alumnos, su aprendizaje se podría ver resentido. Demás está decir que la visión de la docente marcha a contrapelo de lo que los manuales y pedagogos más serios y prestigiosos afirman.

En los 90 se cerraban los ramales ferroviarios por falta de pasajeros, ahora cierran las aulas, mañana directamente cerrarán los colegios.

Frente a las lógicas molestias esgrimidas por los padres, las autoridades provinciales sacaron a relucir algunas variantes. Una de ellas contempla unificar los grados de la tarde. Es decir que de los tres grados, se conforme uno solo, lo que llevaría a que chicos de 6, 7 y 8 años compartan el mismo techo, la misma docente y la misma enseñanza. La otra variante es que directamente se pasen al turno mañana, o en su defecto “que busquen otro colegio”. La cantidad de alumnos que hay en algunas de las aulas que pretenden cerrar, no supera los 12 y están aquellas que tiene 6 chicos. El cierre pareciera ser la nueva variante que se está dando en el gran Buenos Aires. Los reiterados paros docentes que se sucedieron en otros años, producto de los pauperizados salarios y del bajo nivel académico y curricular, sumados a la gran variedad educacional, llevaron a muchos padres a trasladar a sus hijos de la escuela pública a la privada. Con esta realidad a cuestas, no es complejo imaginar que la brecha entre una educación de primera y de segunda viene avanzando seriamente.
Los alumnos, bien gracias
“Los padres nos despachamos de la noche a la mañana que iban a cerrar las aulas”, comenta con mucha ofuscación, en la puerta del colegio, Sandra Porrazo. Sandra asegura que “la directora nunca nos había anticipado ni comentado esta situación”. Ella, junto a más de una decena de madres, se movilizaron el pasado miércoles 26 de abril para pelear por el destino de sus hijos. Se reunieron con la directora, Susana Merovich, con la inspectora y con representantes del gremio. Sin una respuesta seria y responsable por parte de las autoridades, las madres –una vez más vuelven a dar el ejemplo de lucha y solidaridad– prometen no dejar las cosas ahí. Aseguran que golpearán cuanta puerta oficial esté a su alcance. “Para ellos todo es muy fácil –dice Amanda López–, cambien de colegio o unifiquen los grados, y eso no es lo correcto”. Al igual que el resto de las madres, se pregunta el porqué de la medida, después de que los chicos comenzaran las clases. “Nos hubieran dicho esto en enero o febrero y las cosas cambian”, argumenta con sentido común, María Yegros.

En un documento presentado a las autoridades del colegio, los padres dicen que “no nos dieron razones valederas para ejecutar la medida” y si esto se cumpliera en pleno momento escolar, “habría serias dificultades para encontrar vacantes, más allá de que no sea adecuado cambiar a un alumno a mitad de año”. A esta delicada situación se le agregaría la molestia de muchos padres, de tener a sus hijos desparramados en distintos colegios u horarios.

Y en tren de quejas y reclamos, los padres recuerdan que la escuela presenta una serie de dificultades. El no funcionamiento de la cooperadora, una sala de computación que no es utilizada para ninguna actividad, está cerrada, sanitarios fuera de condiciones y otras cuestiones, como lo es la falta de mantenimiento de todo el edificio, constituyen parte de las críticas que realizan los padres. Sin embargo, rescatan el esfuerzo y dedicación de todo el personal del colegio a la hora de que las cosas mejoren.
Julio Cereza, docente, vecino de Vicente López, y dirigente del gremio de SUTEBA (Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires) asegura que “una vez más, la variable de ajuste son los chicos y los docentes”. Y agrega que “los primeros son las verdaderas víctimas de un sistema (implementado por el gobernador Solá) que prioriza otras áreas menos relevantes; y los otros perjudicados son las docentes que ven peligrar su fuente laboral”.

La dirección de la escuela afirma que el cierre del turno tarde se basa en resoluciones que emanan de la Secretaría de Educación de la provincia. “Estoy desde el 2004 en la dirección de la escuela y en ese momento comencé a advertir lo que hoy se está dando”, confiesa ante Lo Nuestro la directora Susana Merovich. Esta suerte de “Crónica de una muerte anunciada”, que hoy se traslada a la educación, no hace más que confirmar que la educación -tanto para funcionarios como para vastos sectores de la población y sobre todo para los personajes mediáticos, que a partir de su dolor apuestan a la seguridad antes que a la educación-, todavía sigue relegada de los primeros renglones de las agendas oficiales.

Por eso resulta inconcebible que municipios, como por ejemplo Vicente López, inmensamente rico y con gran capacidad financiera, no aborde estas problemáticas educacionales con la responsabilidad que el caso amerita. “Es cierto, en términos administrativos no le corresponde, no es su función, pero tampoco le correspondería atender la seguridad y sin embargo invierte millones sobre este punto”, razona el periodista Claudio Leveroni, vecino e integrante del Grupo Coincidencias. La seguridad vota, la educación no, pareciera ser el punto.

Al cierre de la presente edición, un nuevo encuentro entre padres y autoridades dejó abierta la posibilidad de que por este año no se cierren los cursos. La lógica presión de las madres, y el acompañamiento del gremio docente facilitó la salida, que las autoridades educativas no supieron encontrar en el momento adecuado.

Por favor, déjenos su comentario acerca de esta noticia

Nombre
E-MAIL
Comentario
 

VOLVER

UN TASLADO QUE MADIE QUIERE,SALVO GARCIA

A instancias del Sindicato de Trabajadores Municipales, que preside Victor Pirillo, el Ministerio de Trabajo de la provincia elaboró un informe referido al Colegio Nuestra Señora de la Paz de Olivos. El mismo da cuenta de la inviabilidad de trasladar el Centro Municipal de Artes Visuales de Vicente López, CEAVO, al mencionado colegio.
El ministerio observó una serie de falencias, que torna imposible que un establecimiento educativo como el CEAVO, donde concurren más de 700 alumnos, algunos con discapacidades físicas y muchos mayores de edad, pueda funcionar en La Paz.

Es el intendente García quien pretende trasladar el Centro de Artes Visuales, muy a pesar de la negativa de docentes, alumnos y de varios informes oficiales que sugieren y recomiendan lo contrario de la intentona oficial (ver información completa en www.diariolonuestro.com.ar, edición 519).