Director
Miguel Armaleo
HOME
  Contactenos
Nacion Provincia Región Norte San fernando San Isidro Tigre Vicente López
Recuadros
[Edición #518 | 18.03.2006]
Región Metropolitana Norte | 24 de marzo de 1976, el inicio de un nuevo modelo, el de la desintegración y entrega nacional

Sin Memoria no hay Historia

A 30 años del golpe militar, desde el Estado nacional se intenta recordar el hecho con la seriedad y envergadura que el caso merece. Diferentes actos y eventos culturales y artísticos pondrán sobre la mesa de todos los argentinos, una cuestión que durante años se intentó minimizar, cuando no negar. Como contrapartida, muchos municipios parecen seguir ignorando aquella fatídica jornada.

Han pasado 30 años de aquel nefasto golpe del 24 de marzo de 1976 y todo parece indicar -a partir de la llegada del presidente Néstor Kirchner- que el Estado nacional (con el acompañamiento de un amplio sector de la población) recordará el hecho con la seriedad y envergadura que el hecho histórico amerita. Y esto muy a pesar de aquellos intentos espurios que insisten con el olvido y con que “hay que cerrar las heridas”, basándose en la falsa premisa de “todos somos responsables”. Sectores políticos, periodísticos y sociales, y lo más dramático, desde algunas esferas oficiales abonan esta postura. Y esto no es por casualidad. Más bien parecieran responder a una concepción de vida. Porque borrar la memoria colectiva, sin contar toda la verdad, ha sido la constante en nuestra historia. De hecho, la batalla de Caseros marcó que “si la historia la escriben los que ganan, esto quiere decir que hay otra historia”. Allí se derrocó a un pensamiento nacional y popular para imponer un modelo de sojuzgamiento pro europeo. Vinieron los Mitre, los Sarmiento y los Rivadavia, que fogonearon el modelo dependiente. Hoy los nombres son otros, pero las intenciones persisten. A no confundirse, están agazapados, pero están.Indiscutiblemente, el 24 de marzo signó a nuestro país sobre esta premisa: consolidar la dependencia. El 24 se intentó cambiar la historia. No por casualidad, aún hoy hay muchos que insisten en minimizar el golpe.O cómo imaginar por caso, a un intendente –por ejemplo Ubieto, que fue parte de aquel gobierno dictatorial– haciendo un alto en sus tareas cotidianas para recordar aquel 24 de marzo, cuando uniformados a punta de pistola irrumpieron en la vida democrática. Una junta de inescrupulosos y de asesinos, acompañados por un par de innobles civiles -esos que nunca faltaron en cuanto golpe militar sucediera en la patria- vinieron a instaurar un régimen social y político que aún hoy estamos padeciendo. Pensar que aquel 24 de marzo tan sólo buscaba poner serenidad y calma a una Argentina virulenta y contradictoria, es no haber comprendido, a esta altura de los acontecimientos, la historia nacional. Eran tiempos, los 70, en que el Estado tenía control de los resortes de la economía, todavía tendía sus brazos solidarios.Era una Argentina “insustentable” para los intereses de los organismos internacionales. Esos que a base de prestarnos nos fueron hundiendo. Obviamente con la connivencia de los cipayos nativos.Pero tal vez el 24 de marzo, y a diferencia de otros golpes, lo más característico fue el cuño de asesinos que tiñó a aquel Proceso de Reorganización Nacional. Miles y miles de desaparecidos, muertos y torturados, enlutaron la Argentina. En definitiva, era la manera -tal vez la única- que los grandes sectores del poder económico, nacional e internacional, tenían para imponer un sistema que aún hoy procuran sostener: el capitalismo deshumanizado.Detrás de este golpe no podían faltar los EE.UU. ¡Una vez más en Latinoamérica!. El Proceso se cansó de pregonar “que había que achicar el Estado para agrandar la nación”. El slogan, que contaba con la complicidad de sectores que hoy se rasgan las vestiduras, como los “Bernarditos ” y los Marianitos”, no buscaba otra cosa que los grandes grupos económicos se quedaran con las empresas del estado. ¡Y lo terminaron de consolidar en los 90!. Lógicamente que detrás de ese argumento estaban, de manera muy encubierta en algunos casos, los contratistas del Estado. Eran los que pregonaban la apertura económica hacia el mundo. “La importación nos traerá una mejor tecnología a nuestra industria”, decían Martínez de Hoz y su séquito de adulones, mientras el país se iba desgranando.Y así fueron construyendo un modelo con una clara dependencia económica, mientras iban avanzado con sus fusiles ante cualquiera que intentara decir y plantear una Argentina distinta. Los muertos y desaparecidos se sumaban día a día, ante la indiferencia de muchos. Mientras la dependencia económica se iba solidificando al ritmo de la “patria financiera”, y los “dame dos” de Miami sumaban adeptos, los campos de concentración y la desaparición seguían incrementando las páginas negras de nuestra historia. Así fueron quebrando un enraizado espíritu solidario y de fuerte participación popular. No había margen para la discusión. El modelo había que imponerlo del modo que sea. No debía haber espacio para la discusión y el disenso. Para este proyecto reclutaron mucha tropa civil, eclesiástica y empresarial. Y no faltaron, lógicamente, los medios de prensa y los periodistas. Si hasta periodistas que hoy salen al aire con los colores de los Derecho Humanos, ayer avalaron el golpe. Otros, lograron pasar el tamiz de la democracia. Gobernadores, diputados e intendentes fueron cómplices de la peor etapa de la vida nacional. Algunos aún hoy, ocupan cargos surgidos del voto popular. Lo peor que le puede pasar a un pueblo es perder la memoria colectiva. Por eso se torna relevante que desde el Estado Nacional no se deje pasar la jornada como un mero hecho más de nuestra historia nacional. En medio del terror y de tanta sombra que imponía la Junta Militar, asomaban una “viejas locas”: las Madres de Plaza de Mayo. Con la calidez y entereza que tienen las verdaderas madres, salieron rápidamente a reclamar por sus hijos y por el resto. Sin violencia y odio, caminaron en busca de la verdad y la justicia. ¡Y lo han conseguido!. Fueron ese rayo de luz que iluminó un largo camino oscuro, que condujo a la verdad. No estuvieron solas; importantes sectores del sindicalismo y de la política tampoco bajaron los brazos. Ellos, también lucharon por la justicia y el retorno a la democracia.Modelo consolidoComo quien sigue la matriz de un modelo, la llegada de la democracia no terminó de cambiar la estructura que condenaba y aún hoy condena, a la pauperización a gran parte de los ciudadanos. Hace unos cuantos años atrás, la consigna era privatizar todo, porque “el Estado no es capaz de administrar nada”. Arrasaron con todo, vendieron las joyas de la abuela. Y a la abuela la hipotecaron. Para esto no necesitaron los fusiles. Le bastaron a las grandes corporaciones multinacionales, un par de voceros políticos cómplices –otra vez “los Bernarditos” y los “Marianitos”– y el voto de un amplio sector de la población que legitimaba –en algunos casos inconscientemente– el modelo instaurado el 24 de marzo. La gente festejaba y recibía con entusiasmo aquella impronta. ¡Y lo votó ampliamente!. Mientras tanto, el pueblo se mostraba impotente y sin un canal que los representara.En los 90 la consigna venía de la mano de la “ética” : hay que achicar el gasto político porque éstos son innecesarios. Orquestados por la prédica de los organismos financieros internacionales, el discurso fue sumando adeptos en el orden nacional. Nuevamente ciertos periodistas, políticos y sobre todo los grandes grupos de poder económico fueron encontrando eco en un mar de necesidades. Una vez más en torno a estos ejes se evidenciaba la intención de consolidar una verdadera República Bananera: Estado ausente, con partidos políticos desprestigiados y medios periodísticos actuando como voceros de sus intereses, con la clara intención de hacer gala del descrédito de la política. En definitiva, un patrón de conducta que se viene repitiendo a lo largo de toda la historia nacional. Ahora, la cuestión pareciera encarrilarse por la sensatez y el respeto irrestricto que significa contar la verdadera historia.Si algo se puede rescatar de todo aquel proceso iniciado el 24 de Marzo, es sobre todo y vale la pena reiterarlo, el espíritu de lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Con el dolor inimaginable que implica la desaparición de un hijo, “Las Madres” nunca salieron a reclamar venganza, ni revancha. Siempre en la senda de la legalidad, buscaron la verdad sin desprestigiar a las instituciones ni mancillar los mecanismos de construcción social y política. Ellas, más que nadie, saben que una República sin instituciones fuertes, consolidadas y sin un Estado solidario, todo se torna inviable. Tal vez por eso, nunca se las ha escuchado sumarse a las sirenas del “que se vayan todos” o eso de “que la política o los políticos, no sirven”. ¿Será su intuición de madres lo que las lleva a presagiar que detrás de esas consignas pueda subyacer otra intencionalidad?. Si dramático puede resultar repetir la historia, más grave aún es cuando se es instrumento de la ambición ajena.

Región Metropolitana Norte

Por favor, déjenos su comentario acerca de esta noticia

Nombre
E-MAIL
Comentario
 

VOLVER