[Edición #485 | 18.09.2004]
Provincia | Radicales Rebeldes y contradictorios
Entre López Murphy y Carrió
“Pretendemos construir un espacio que nos garantice un poder real, vital a la hora de cambiar la realidad” explicaba ante Lo Nuestro uno de los principales popes del denominado Grupo Olavarría, que nuclea a19 intendentes “rebeldes“ del radicalismo. También hay legisladores, concejales y militantes que están cansados de la hegemonía y personalismo de los “Moreau, los Storanis y los Alfonsines” a la que tildan de “dirigencia irrepresentativa” y que “permanentemente pactan con el duhaldismo. Y sobre todo queremos ser un radicalismo capaz de mirar a su gente de frente” explica un legislador ligado al grupo. A pesar de contar con un cantidad interesante de intendentes, evitan la interna partidaria convencidos de que el “aparato” los destruiría.
Los intendentes se sienten con la autosuficiencia de saber que en sus espaldas pesa la gestión administrativa y muchos de ellos la sacan a relucir a la hora de chapear. Claro que a algunos les cuesta sacarle brillo. Tal el caso del intendente Enrique García, anfitrión del último encuentro del Grupo Olavarría, realizado recientemente en Vicente López.
Por el peso propio del municipio, por su trabajo al frente de la municipalidad y con una interesante historia detrás, Gustavo Posse está siendo un pieza destacada en este nuevo esquema de construcción política que han comenzado a armar los “Boinas Blancas” de Buenos Aires.
Cuando algunos pretenden cerrar filas con el liberal López Murphy, otros intentan acordar con Elisa Carrió, de sesgo más nacional y popular.
El intendente Posse, junto con otros dirigentes buscan que la unidad sea una realidad. En la intimidad de la cercanías del jefe comunal de San Isidro, aseguran que para que el espacio cobre real protagonismo es indispensable la unidad de los tres sectores. Una unidad que muchos analistas ven como mezclar el agua y el aceite. Mientras que el ex ministro de Fernando de La Rúa, apuesta a la convergencia, Carrió dice que el ARI ira sólo en estas elecciones. Y los más “duros” de esa corriente directamente invalidan cualquier tipo de acercamiento al neoliberalismo que representa López Murphy. Por ahora todo se reduce a muchas charlas y tires y aflojes. Aún resta mucho paño por cortar, antes de sellar cualquier acuerdo.
En la intimidad del “possismo” no niegan que han tenido muchos ofrecimientos desde el kirchnerismo para arrimarse a la sombra que depara el poder central. Lo propio pasa en la provincia con Solá. Sin embargo, ellos prefieran apostar al Grupo Olavarría.
“Cuestionamos duramente al duhaldismo porque es parte de esa Argentina que hay que dejar atrás, la de la entrega” dice por lo bajo un colaborador directo de Gustavo Posse. Preguntado para que explique qué pasaría si no hay acuerdo para cerrar filas entre los radicales rebeldes, López Murphy y Carrió dice: o hay unidad o no participamos de esta construcción que nacería coja. El possismo tiene una estructura política que viene trabajando desde hace décadas, y la misma va más allá de los límites de San Isidro. Esta construcción política en más de una oportunidad le sirvió para caminar la provincia sin pudor y “sin necesidad de cerrar acuerdos apresurados”.
Como se observa, las diferencias de criterio en el seno del grupo Olavarría no es ningún secreto. Por ahora están contradiciendo -fiel al estilo radical- aquello que tanto gustaba decir a Hipólito Yrigoyen: que el partido se quiebre pero no se doble.
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