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Recuadros
[Edición #546 | 29.05.2007]
San Isidro | San Isidro

Falta gas en las escuelas

La situación no es novedosa. Más bien se remonta a más de un año. Tiempo en que cientos de escuelas de la provincia se quedaron sin gas. El tendido de cañerías de gas que presentaban muchas de estas escuelas, no se ajustaba a las actuales normas de seguridad exigido por el Ente Regulador, ENERGAS. A raíz de esta situación, el año pasado decenas de escuelas de la Zona Norte no pudieron comenzar las clases. Si bien la responsabilidad recae en la órbita provincial, lo cierto es que municipios con capacidad financiera, no siempre se han hecho cargo de la situación. Cientos de alumnos, por ejemplo de Vicente López, tal cual informáramos en forma exclusiva el año pasado, sufrieron en carne propia lo que significaba no tener clases en sus aulas. Para que todas las escuelas de este distrito tuvieran gas, había que invertir poco más de $600.000. Sin embargo, la administración García con un desdibujado Consejo Escolar, contribuyó a que las clases se vieran interrumpidas. Los meses corren y los funcionarios parecen más ocupados en las elecciones que en atender los reclamos de la población. En la gran mayoría de las escuelas provinciales, las redes de gas fueron instaladas hace más de 30 años. El dato no es menor. El deterioro -la corrosión de las cañerías- juega en contra de las redes de gas. Ahora parece haberle llegado el turno a las escuelas de San Isidro.Preocupados por la situación, alumnos de la Escuela Media Nº 6 de San Isidro fueron la semana pasada al Consejo Escolar y cortaron el tránsito en el centro de la ciudad. El reclamo de alumnos, padres y docentes no es ni más ni menos que el de aplicar el sentido común: que alguien se haga cargo y rápido. En principio reclaman que el municipio, como primer peldaño institucional, se haga cargo de las obras. La solución no es compleja. Sólo se necesita que las redes de gas se reformulen para ajustarse a las exigencias de seguridad. Pero para que esto suceda hay que sortear una infinidad de pasos burocráticos orquestados desde la provincia. Desde el municipio aseguran con total sinceridad, que es comprensible la bronca de la comunidad educativa. “Para atender todas nuestras escuelas, 90 en total, tenemos 2 inspectores, imagínese -aclaran desde el Consejo Escolar sanisidrense- que si ellos no aprueban los trabajos, el gas no aparece”. La docente Mabel Balmaceda, al frente del Consejo, recuerda que las pruebas de hemeticida que hay que hacer ante cada nueva instalación, son chequeadas por los dos inspectores. Y si hay errores de instalaciones (suele pasar) nuevamente se debe recurrir al inspector. “Además -aclara- hay que realizar una serie de pasos administrativos -no se olvide que el dinero lo invierte la provincia- y esto significa tiempo, que desafortunadamente no siempre la provincia lo tienen en cuenta”. Lo que revela esta situación, no es ni más ni menos el desprecio oficial que recae sobre la educación pública. Desafortunadamente, las diferencias entre la calidad educativa para un alumno de la escuela pública y privada, día día se agrandan. La cuestión no es nueva, viene de arrastre. No son pocos los que creen que el quiebre institucional del 24 de marzo del 76, impuesto por el liberalismo uniformado (y sus socios civiles), encasillaron a la educación hacia un callejón, que aún hoy, no encuentra la salida. Mientras la educación privada continúa recibiendo millones de pesos como subsidios, la escuela pública ni gas logra tener. •

San Isidro

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