[Edición #547 | 11.06.2007]
Vicente López | Educación pública: congelada por la incapacidad y la burocracia oficial
Un verguenza que se repite: falta de gas en varias escuelas de vicente López
Caños obsoletos y con pérdidas y edificios en mal estado dejan a cientos de chicos sin clases. Cuestionan y objetan sobreprecios del Consejo Escolar. Con poco dinero el municipio podría haber solucionado el problema, que viene de arrastre. Lo que menos importa es la educación.
La historia es repetida. Tanto -casi idéntica- que parece calcada de años anteriores. En este caso, el nuevo capítulo se está escribiendo en Vicente López. La trama no es original, pero no por eso resulta menos interesante: falta gas en las escuelas.En los pagos del intendente Enrique García, por diferentes canales docentes, alumnos, padres y sindicatos vienen reclamando por una solución inmediata. Sin embargo, y a más de un año de haber presentado el reclamo ante el Consejo Escolar local, y la Secretaría de Educación de la Provincia, la respuesta sigue siendo la misma: promesas, posturas esquivas y traslado de responsabilidades. Con este nefasto panorama a cuestas y sin tener un mañana que les brinde seguridad, la comunidad educativa se movilizó hasta las puertas del Consejo Escolar de Vicente López. Esto sucedía el pasado lunes. Allí poco más de 500 personas (alumnos, padres, docentes, celadores, sindicalistas y simples vecinos) fueron en busca de una respuesta satisfactoria. Previamente se habían concentrado en Avda. Maipú y San Martín. A diferencia del año anterior, las autoridades del Consejo Escolar extrañamente se ausentaron del edificio. De acuerdo con lo trasmitido por una gentil empleada del Consejo a Lo Nuestro, “los consejeros, no sabían de la movilización, además están recorriendo unas escuelas”, explicaba. Sin embargo y después de dos horas de espera, con cientos de chicos cantando y haciendo sonar sus bombos y redoblantes, exigiendo gas en las escuelas, apareció Susana Parodi, presidente del Consejo Escolar de Vicente López. La funcionaria, perteneciente al riñón del intendente García, junto a Susana Debenedetti recibieron un escrito de 9 hojas, en el que se describía el decadente panorama de las escuelas (más de 10). Parodi, con casi 10 años en su cargo, y a la luz de los hechos, con pocos logros en su gestión -si fuera alumna estaría más para un aplazo que para llevar la bandera-, una vez más prometió soluciones. “El año pasado nos dijo lo mismo y mirá dónde estamos”, razonaba Marina Matelli del sindicato de SUTEBA de la Zona Norte. La docente, al igual que los padres y alumnos, aseguraron que Parodi les comentó que “estuvo reunida con el intendente y le prometió una solución a corto plazo”. La funcionaria no dejó pasar la oportunidad para recordar que la responsabilidad sigue siendo de la provincia. Al igual que el año pasado, Parodi adoptó una postura esquiva ante los reclamos. “Sí, lo mismo nos dijo el año pasado y mirá dónde estamos, con nuestras escuelas sin gas”, rezongaba con la bronca del caso Ana Arilla, quien junto a su hija Natalia, de la escuela Nº 8 se movilizaron al Consejo. Si de por sí ha de ser complicado lograr que un chico preste atención en clase, cuánto más cuando “las condiciones de la educación son degradadas por la burocracia e indiferencia oficial”, comentaba ante este medio Rodolfo Santángelo, dirigente del Grupo Coincidencias, mientas se concretaba la marcha. Rostros oscuros del frío y manos más ávidas en la búsqueda del calor que de una carpeta, tiñen decenas de aulas de este distrito. Una realidad que golpea, sin discriminación, a las escuelas públicas de la provincia. Son más de 160 las que se encuentran en estas condiciones. Como se observa, y a contramarcha de lo que muchos podrían creer, no sólo los municipios más pobres y postergados padecen la falta de gas. Los denominados ricos también lo sufren: Vicente López y San Isidro. Lo que demuestra que la cuestión no es económica. Si bien el financiamiento de la educación depende del gobierno provincial, ante la falta de solución ,la Comunidad Educativa busca alivio en los municipios. Al igual que el año anterior, la ministra de educación provincial Adriana Puiggrós, asegura que “los recursos económicos están”. “Si están, a Vicente López no han llegado en la medida de nuestras necesidades”, aclaraba José Belamendía, docente de la Escuela Técnica Nº 4 de Florida. En este establecimiento, desde el año pasado que el gas no fluye como debiera. A esto se le suma un serio deterioro del edificio. Lo mismo sucede con el resto de la mayoría de las escuelas públicas de este distrito. Mariela Rodríguez, madre de una alumna de Jardín Nº 944, Rivadavia y José Ingenieros, de Carapachay, marchaba con un ilustrativo cartel con fotos del colegio. Las imágenes daban muestra del deterioro del jardín. Decía Mariela que “el año pasado la municipalidad pagó los arreglos para nada”. Las fotos no hacían más que revelar que la inversión efectuada por la administración García había sido una mera cosmética para calmar las movilizaciones de la Comunidad Educativa. Paredes con grietas y pisos levantados son el resultado de la inversión municipal. “Plata tirada”, razonaba con la lógica bronca, la dirigente Marina Matelli.Lo que no deja de llamar la atención, al momento de charlar con una mamá de la Escuela Nº 8, es la denuncia de sobreprecios entre los presupuestados por el Consejo Escolar y las Cooperadoras. “Un litro de azúcar a nosotros nos cuesta 1,45 y a ellos 1,90, y la leche la pagan 2,20, y eso que ellos compran cantidades”, se quejaba la mamá, a modo de graficar algo que circula por todos lados pero que hasta le fecha no se puede confirmar: los sobreprecios. Una situación similar sucedía el año pasado con la Escuela Nº 16 de La Lucila. El sobreprecio provenía, tal cual explicaba en su momento un miembro de la Cooperadora Escolar, de la reparación de una caldera -ampliar información en www.diariolonuestro.com.ar-.La misma situación se refleja actualmente en la escuela Nº 9, Rosetti al 1500 de Florida. Allí los docentes confiaban a Lo Nuestro, que ellos tienen al gasista matriculado, el dinero, y sin embargo “el Consejo Escolar nos prohíbe contratarlo”. Además el presupuesto de la cooperadora es mucho más barato.Fue la periodista María O´Donnel quien en su libro “El aparato”, denuncia muy detalladamente a estas estructuras municipales como bolsones de corrupción. Tal vez las suspicacias, dudas o malos entendidos que expresan los padres y docentes, surjan a partir de observar a la administración García. Con un juicio en puerta y varios ex y actuales funcionarios acusados de peculado y fraude en perjuicio de la administración municipal, se torna comprensible que asomen las sospechas.Mientras todo el carretel de dime y diretes corre, la preocupación de los alumnos es clara, y la expresan sin vueltas: queremos estudiar; ya no nos interesa si es culpa de la provincia, la nación o del municipio. Karina Falsank, de la escuela Técnica Nº 4 Martín Güemes de Florida, no sólo padecen el frío. En el establecimiento, otrora modelo de excelencia y calidad educativa, hoy la falta de gas, de insumos para el taller y las serias falencias en el edificio (sin perder de vista el magro salario docente) no hacen más que degradar la educación pública. Una degradación que se remonta a décadas de inoperancia oficial. Vicente López es sólo una muestra de la falta de interés por parte de las autoridades oficiales. Con una cifra cercana a los $500.000, la administración García podría solucionar el problema de gas. Pero no sucede. Y esto, no es casualidad. Es más que evidente que no hay voluntad política, y mucho menos, ganas de atender a la educación. ¡Claro, los menores no votan!.Mientras se invierten millones en pagar fiscalías, abogados, poner más patrulleros, instalar comisarías, o abrir parasitarias Delegaciones Municipales, la educación no tiene planta para tender redes de gas. Paralelamente, las escuelas privadas reciben millones en subsidios, en desmedro de la educación pública.•
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