[Edición #547 | 11.06.2007]
Vicente López | Martín López fue “asesinado por accidente”
Cumbia, muerte y justicia cuestionada
En principio intentaron presentar el crimen como un accidente, pero las pericias demostraron lo contrario: lo fusilaron. No hubo reconstrucción del hecho. Al culpable lo sobreseyeron, pero la entereza de los padres hizo que la justicia ahora eleve la causa a juicio oral. El acusado es Ángel Navarro, baterista del conjunto de cumbia “Damas Gratis”.
Martín López era uno de los cientos de miles de jóvenes que cargaban su mochila con ilusiones y sueños. Era uno de esos chicos que salen a caminar la vida, con la fresca ingenuidad que dan los 18 años. A esa altura de su vida, nada les hace suponer que su transitar podría ser frenado, mucho menos interrumpido. Sin embargo, la historia de Martín no dista de la de muchos que terminan sus días sucumbiendo bajo las balas de la irresponsabilidad, en este caso, también juvenil. Quien lo mató, era un “supuesto amigo”: Ángel Navarro. “Esto no fue un accidente, fue un fusilamiento”, aclara con los expedientes judiciales en la mano, Horacio López, padre de Martín. Él, junto a su mujer Patricia, viene transitando con suma entereza, fuerza y responsabilidad (tema que sólo los buenos padres logran concretar), un camino oscuro que comenzó un 22 de febrero de 2002 en las inmediaciones de Pelliza y Panamericana, Olivos. Más precisamente, en lo que sería el domicilio de Ángel Navarro, baterista del polémico conjunto de cumbia “Damas Gratis”, de San Fernando.De acuerdo con el relato de los padres y sobre la base de los datos recabados por ellos entre los amigos de Martín, “la bronca del asesino vino por una chica”. Martín conocía a Navarro de la escuela primaria, si bien no eran íntimos, se frecuentaban. Martín además de excelente hijo, estudiaba y jugaba al fútbol. “No era violento, era amigo de sus amigos y siempre estaba dispuesto a tender la mano”, rememora Horacio a modo de graficar la personalidad de su hijo.Si la muerte de un hijo de por sí es irreparable, mucho más complicado resulta cuando ésta se produce bajo los efectos de la irresponsabilidad y “la falta de seriedad judicial” como sentencian los padres. “A mi hijo lo fusilaron”, insiste Horacio, para aclarar que “en un principio nos dijeron que lo habían matado en la calle, una supuesta bala perdida; así lo testificó el culpable en la comisaría de Munro, después, el mismo Navarro reconoce que se le escapó un tiro en su casa”. Y en tren de contradicciones y de plantar pruebas, se intentó presentar al arma como perteneciente a Martín. La investigación y la realidad demostraron que “el revólver estaba en manos del asesino Navarro” y que la muerte no fue casualidad. Las contradicciones siguieron. Los testigos presentados por Navarro, “primero inventaron lo de la calle y después terminaron confesando que se le había escapado un tiro”. Si este dolor de por sí es imposible de sobrellevar, mucho más complejo y contradictorio resulta soportar “las contracciones e ineptitud de la justicia”. Horacio y Patricia que no son ricos ni famosos, buscan justicia, no cargan con odio ni sed de venganza.“Sólo reclamamos justicia”, alegan casi al unísono.La causa de Martín cayó en manos del fiscal Lino Mirabelli, el mismo que puso en proceso penal al intendente García.“El fiscal nos defraudó, nunca reconstruyó la manera en que fusilaron a mi hijo”, detalla Horacio, para aclarar que “él mismo nos decía que todo era muy evidente, como diciendo quedáte tranquilo”. Los padres de Martín dejan traslucir que detrás de Navarro podría estar la mano del poder político local. El padre del chico sería puntero del jefe comunal. Cierto o no, lo real fue que la causa de Martín López prontamente alcanzó los estrados judiciales. En poco tiempo logró el sobreseimiento, firmado por el entonces juez Juan Makintach. “Esto fue una verdadera aberración, los informes forenses aseguraban que a Martín lo fusilaron y no que fue un accidente”, aclara Patricia. Los datos de los forenses se basan en la distancia y en la postura en la que ingresó la bala sobre el cuerpo de Martín. A esta altura del proceso judicial, era evidente que la muerte no había sido producto de la imprudencia. “Fue pensada, a mi hijo lo llevaron para matarlo”, sentencia Horacio con la fuerza y contundencia de saber lo que dice. Los padres recuerdan a partir de la reconstrucción que ellos realizaron con amigos, que “Martín había recibido amenazas por parte de Ángel; él era demasiado sano e ingenuo como para pensar que su compañero realmente lo quería matar por lo de la chica”. Todo indica que Navarro no habría estado solo en el momento de suceder el crimen. Junto a él habrían estado dos de sus primos. Los mismos que atestiguaron e incurrieron en contradicciones. “Makintach nos dijo que debido a la actuación del fiscal, Navarro debía ser sobreseído”, consignan los padres. “El juez reconoce que aquí hubo un crimen, pero lo deja libre, no investiga, y dice que fue el fiscal quien hizo mal el trabajo”, se queja Horacio.Con el cansancio de no obtener respuesta y justicia, donde se la debieran dar, Horacio y Patricia insisten. En medio de esta situación, su abogado extrañamente se “queda dormido”. No presenta los recursos legales que cualquier abogado serio y responsable hubiera planteado. Ni siquiera intenta abrir la causa civil. Con una causa casi perdida a partir del sobreseimiento, los López salen en busca de un nuevo abogado. Finalmente logran que en el 2003 la Cámara II de San Isidro, a cargo de Raúl Borrino, los habilitara para una nueva instancia: el juicio oral para el 21 de junio del corriente año. Una vez más, y como si el diablo metiera la cola en este penoso proceso, el fiscal de acusación será Franco Servido, el mismo que tiene la responsabilidad de acusar a García -ampliar información en www.diarolonuestro.com.ar-. Servido habría ascendido a magistrado (examen previo), gracias a los buenos oficios de una ex legislador ligado al intendente. Hay un muerto, hay un arma asesina, hay un responsable, y hay padres que denodadamente, en soledad, sin respaldo político y medios económicos, buscan lo que todo ser responsable y serio buscaría: verdad y justicia.•
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