[Edición #503 | 18.07.2005]
Provincia | Primera entrega
Aborto, el debate que se oculta
En la Argentina se realizan 500 mil abortos ilegales por año, con serios riesgos para la paciente. Su consecuencia más directa es que 500 mujeres mueren al año y otras 15 mil quedan afectadas con secuelas importantes. Es la primera causa de muerte en mujeres jóvenes en Argentina. La fuerte oposición de la Iglesia impide la despena-lización. La otra cara, es la falta de una correcta y amplia educación sexual en los más pequeños, que evitaría muchos embarazos no deseados.
Diversos hechos que tomaron estado público a través de los medios de comunicación, pusieron una vez más en la mesa de debate, la despenalización del aborto. Miles de nacimientos no deseados , embarazos como producto de violaciones, o relaciones esporádicas que terminan en embarazo, dejan en el camino un sinnúmero de conflictos humanos aún no resueltos. Conflictos que, en la mayoría de los casos, las clases más pudientes logran resolver en clínicas privadas. Una realidad a la cual los sectores más postergados no logran acceder.
Pocos temas dividen a la opinión pública tanto como la despenalización del aborto en nuestro país. Un tema que debiera quedar regulado a la intimidad de la mujer y su pareja y no a la presión de sectores que escudados detrás de falsas premisas, no permiten reglamentar lo que de hecho se practica a diario.
Hay informes que señalan que en la Argentina se realizan 500 mil abortos ilegales por año. Muchos, los que corresponden a mujeres de bajos recursos económicos, en condiciones sanitarias de riesgo. Su consecuencia más directa es que 500 mujeres mueren al año y otras 15 mil quedan afectadas con secuelas importantes. Estamos hablando de la primera causa de muerte en mujeres jóvenes en Argentina.
Mientras esto sucede, el Ministerio de Salud de la Nación, muy a pesar de las fuertes presiones -en especial de la Iglesia- ha salido a caminar el país con un programa de salud reproductiva y procreación responsable. El mismo consiste en la entrega de 18 millones de preservativos, y 25 millones de anticonceptivos, distribuidos gratuitamente en 5.000 centros de salud y hospitales diseminados a lo largo y ancho de todo el país. A pesar de lo obvio y lógico que resulta el programa, la reacción de la Iglesia fue y es punzante. Para la Iglesia Católica, éstos son métodos abortivos. Una postura razonable y entendible para aquellos que practican dicha fe. Pero el mosaico de la Argentina no sólo está compuesto por esta feligresía. A tal extremo llegan las presiones que aún se debate (porque en el fondo se la intenta impedir) la necesidad de tener educación sexual en las escuelas primarias. Un dato no menor es el que aporta el ministro Ginés González García: hay 700 mil nacimientos por año en el país, 110 son madres adolescentes.
De eso no se habla
La Fundación Human Life Internacional, de raíces católicas, rechaza todo uso de anticonceptivos como parte integral de su concepto global de la vida. En su página de internet habla, inclusive, de los anticonceptivos como formas de asesinar a bebés no nacidos. Es decir, llega a la conclusión que se puede matar a quien no está ni siquiera concebido. Una posición tan extrema que difícilmente pueda invitarnos a sostener un debate. Como contrapartida de esta realidad, son las mujeres católicas de la provincia de Córdoba que recientemente marcharon a favor de la libre elección, contradiciendo el pensamiento institucional de la Iglesia, y alejando el tema del aborto del ámbito religioso. Caso contrario habría que tener en cuenta la opinión de un musulmán, de un judío, de un agnóstico, o los fundamentalistas que someten y relegan a la mujer.
Bielsa, de visita en el Vaticano, señaló que no había ningún proyecto de ley que proponga el gobierno para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Pero si existe legislación que permite a los médicos realizar un aborto inducido, cuando hay riesgo de vida para las pacientes. Y esto no necesita de la aprobación de un magistrado. Sólo falta la convicción y el no temor del médico para practicarla.
En el mundo se realizan unos 33 millones de abortos anuales legales, y unos 40 millones de clandestinos. El aborto es legal, bajo diferentes circunstancias, en 173 naciones. El 76% de la población mundial vive en lugares donde el aborto inducido está permitido. En Cuba, Canadá y los EE.UU. el aborto es libre al igual que Francia, Gran Bretaña, Alemania, Austria, Yugoslavia, Rumania, Rusia, Noruega, Suecia y Finlandia.
En América, los únicos países que permiten abortar a la mujer violada son: Bolivia, México, El Salvador y Uruguay.
Una encuesta realizada por la consultora de Graciela Romer, con 600 personas de Capital Federal y Gran Buenos Aires, dio como resultado que el 53% no se haría un aborto, un 30% si, y un 17 no tenía posición fijada. Los encuestados se mostraron tolerantes a la hora de responder si estaban de acuerdo con su legalización. Un 47% lo aceptaba con condicionamientos, un 30% lo aprobaba sin restricciones y 23% lo rechazaba. El 9% de las mujeres consultadas en esa encuesta reconoció que se había realizado alguna vez un aborto.
Bastaría escuchar los relatos dolorosos de aquellas mujeres que debieron recurrir a un aborto para descubrir que la cuestión no es nada sencilla. Nadie alegremente busca abortar. Es una decisión compleja y traumática que requiere todo el apoyo del caso. Y hay que evitar llegar a esa situación no buscada. Los embarazos no deseados, en especial en los adolescentes, no es para subestimar.
Estudios serios demuestran que un alto porcentaje de chicos que practica el sexo por primera vez, no utiliza preservativos, porque cree que no es necesario, “no se embaraza en la primera oportunidad”, consideran muchos de ellos. Lo que demuestra una total falencia educativa en cuanto a educación sexual se refiere. De ahí a un embarazo no deseado hay un paso.
Para una joven de 14 ó 15 años ,un embarazo no deseado implicará indefectiblemente un cambio de vida para ella, su grupo familiar y por consiguiente , para la criatura por nacer. Es cierto que la decisión ha de recaer en la absoluta individualidad de quien carga con el embarazo, pero por la propia controversia que esto implica la comunidad se debe un profundo debate. Debate que tienda a poner un pequeño rayo de luz sobre un tema controvertido, complejo, delicado y conflictivo. Lo Nuestro intenta ser meramente un puente para esto. Por eso, en nuestra próxima edición las dirigentes Elisa Carrió, al igual que la diputada Silvia Martínez (PJ), dicen no a la despenalización del aborto. También dirán lo suyo la médica psiquiátrica Marcela Astete y una asistente social, quienes se inclinan por el aborto, al igual que una vecina de Las Flores.
Provincia
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| Nombre:
| carolina |
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| Comentario: |
el karma es el inico castigador de este acto tan abominable talves es muy dificil poder sobrevivr conun asesinato en nuestra concienca. jamos podre jusgar aqeuin lo hace pues no sabes las razones solo se qeu es algo qeu te marca toda tu vida , pero qeumuchas veces esla al solucion de unos pocos ...se qeu nadie nos a nombrado dios para desidir la vida de los demas . y tal vez seamejor qeunos llamen madre yno una criminal...solo espero qeu dios se apiadede nuestras almas |
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