[Edición #544 | 02.05.2007]
Tigre | Tigre: Elecciones municipales
El día que apagaron la luz, encendieron la vela
¡Y se vino la noche!. Esa fue la situación que padeció la gente del partido Acción Comunal de Tigre, al momento de lanzar la candidatura oficial de Ernesto Casaretto a la intendencia. En este caso no se les vino la noche porque se les acabara el carretel político, nada más distante de esta situación. Sucede que lo que debía haber sido una noche agradable, con gente dispuesta a aplaudir cada gesto y palabra del candidato, en la que Casaretto oficializara su postulación, se oscureció por un repentino corte de luz. Un corte que, al decir de la dirigencia de Acción Comunal, provino de “manos extrañas” y “no precisamente de un corte técnico”. Así lo explicaron en un escueto comunicado de prensa suministrado por Acción Comunal. Todas las miradas se centraron (sin decirlo) en el Frente para la Victoria. Las lides del partido que gobierna el municipio desde hace 20 años -antes lo había hecho Ubieto en tiempos del proceso militar- plantaron las sospechas al decir que “el corte, prácticamente se circunscribió al lugar del acto” y no al resto de la zona. De ahí a decir que quien bajó la palanca lo hizo por cuenta y orden de terceros, hay un paso. Sin perder tiempo, las lides del otrora liberal Sergio Massa, hoy eficiente funcionario de Néstor Kirchner, montaron una conferencia de prensa para desestimar cada una de las dudas planteadas por Acción Comunal. Ambos partidos dejaron un reguero de preguntas sin respuestas, que poco y nada hicieron para que vuelva la luz. Con un 80% de población que vive sin agua corriente y red cloacal, con cientos de cuadras sin pavimentar, miles de vecinos viviendo en la indigencia y la marginalidad; decenas de barrios cerrados que evaden impuestos, un alto índice de desocupación laboral, y serios problemas ambientales, debatir quién cortó la luz, cuanto menos, parece más cercano a “Macondo” que a un municipio en serio. Este Tigre, el real, el que muchos se empeñan en no mostrar -distante por cierto de la frivolidad de Miami-, es el que todavía espera que alguien le encienda todas las luces. Uno, Acción Comunal, gobernando hace 20 años, y que sin lugar a dudas aportó lo suyo; y el otro, el peronismo hoy enrolado en el Frente para la Victoria, que sin capacidad para superar las críticas, no ha logrado insertarse en el corazón de la población. Aún habiendo tenido (y tiene) los resortes del poder nacional y provincial.
Todo indica que Acción Comunal ha cumplido un ciclo, especialmente a partir de la muerte de Ricardo Ubieto. Pero de ahí a pensar que la derrota electoral les muestra la cara, hay un largo paso. Sin embargo, la aireada y desmedida “calentura” mostrada por el corte de luz, está indicando que en AC están comenzando a acusar los primeros síntomas del desgaste natural que dan los años de poder. Sin embargo, quienes más seriamente podrían disputarle la intendencia (el Frente para la Victoria), se muestra errático y con falta de olfato político. “Pocos son los elegidos a estar ungidos por el óleo sagrado de Samuel”, dirían los peronistas, evocando a Perón. Con un ostentoso despliegue económico, donde los recursos parecen florecer como flores en el prado, el Frente para la Victoria está más preocupado en mostrar diversas caras, antes que concentrarse en una estrategia electoral. ¿Habrán hecho una correcta lectura de la última derrota electoral?. La guerra de carteles entre Luis Zamora y el concejal Daniel Gambino, ambos abrevando de la fuente de Sergio Massa, por citar tan sólo un caso, indica que la lucha pasa más por un poder personal que por conquistar la intendencia. No pocos consideran que este esquema político se debe a que Sergio Massa, un dirigente sin muchas convicciones ideológicas, pero eficiente en la función pública, espera que Kirchner le indique el camino a seguir. Si el sentido de la oportunidad es un elemento clave en la política, el Frente no parece verla. Hoy Acción Comunal perdió a su verdadero timonel, aquel en el que los vecinos confiaban: Ricardo Ubieto. A nadie se le escapa en Tigre, que “el manejo del poder que hace Casaretto, es muy especial”. Sus enfrentamientos con otros de sus pares del gabinete por cuestiones administrativas han sido públicas. Tampoco su relación con la población está signada por la seducción. ¡No, no las tiene todas a su favor!, comentaba a Lo Nuestro un ex funcionario, otrora mano derecha de Ubieto, que terminó apartándose del poder debido a estos manejos. Nada indica que Casaretto cambie; mucho menos si delante tiene la creencia de poder ganar las elecciones municipales. Un trámite que por estas horas, no es complicado, pero no está garantizado. Menos aún si el peronismo se pone de pie. “Los descamisados” que todavía quedan, deberán comprender que tienen serias posibilidades de triunfar. Sólo es cuestión de comprender que la luz está: hay que encenderla. Caso contrario, prendan la vela.•
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