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Recuadros
[Edición #540 | 26.02.2007]
San Isidro | Son siete pisos, funciona el juzgado de menores de San Isidro y oficinas comerciales.

Preocupa posible Cromañon en el Poder Judicial

La Asociación Judicial denuncia serios deterioros en el edificio. “No reúnen las mínimas condiciones de seguridad”. Si fuera privado estaría clausurado.

Si algo faltaba para incrementar el descrédito que carga un amplio sector del Poder Judicial, es la nueva denuncia realizada por la Asociación Judicial de San Isidro. Una vez más, los trabajadores judiciales advierten que el edificio de Centenario 456 de San Isidro, “no respeta las mínimas condiciones de salud y seguridad”. Por consiguiente, la situación podría derivar en serias consecuencias para el personal y el público en general. Y no se descarta que se puedan producir caídas de techos o de estructuras más pesadas. Cabe recordar que en el edificio funciona, entre otras dependencias, los tribunales de menores, oficinas particulares y una FM. También se encuentra el juzgado de la doctora María Cohelo, la jueza que tiene en puerta el pedido de juicio penal del intendente García.

“No es la primera vez que los trabajadores denunciamos esta situación, expresa Jorge “El poeta” Carrizo, ante Lo Nuestro. Además de mostrar las reiteradas denuncias presentadas ante las autoridades correspondientes, el Secretario Gremial recuerda que “tres pericias técnicas, independientes entre si, demostraron que el edificio no puede seguir funcionando”. Al evidente deterioro que se observa sobre gran parte de la estructura edilicia, se le suma que “el edificio no posee escaleras de emergencia, extintores en los pasillos, luces de emergencias, señalización, plan de evacuación, y además, posee una sola escalera para los siete pisos”. Las autoridades municipales de San Isidro, que debieran ejercer el poder de contralor, dicen encontrarse limitados para actuar. Al ser la justicia un poder independiente, “es poco y nada lo que podemos hacer”, describen desde la oficina de inspección general. Las actas que dicen labrarse desde el municipio, caen en saco roto cuando ingresan al circuito burocrático del Poder Judicial. Así fue como un ascensor del edificio de los tribunales de la calle Ituzaingó se cayó, sin tener en cuenta las advertencias realizadas por el Colegio de Abogados, el Sindicato y la municipalidad.

La Asociación Judicial, que preside Hugo Russo, también señala que el agua no es potable, que las ratas y cucarachas invaden el edificio, además no hay baños públicos. El deterioro llega a tal extremo, que hace un par de meses, a un local comercial del edificio se le desprendió parte del techo. La situación se produjo, tal cual se describiera desde estas mismas páginas, luego de que se mudaran nuevos juzgados. “Eso sobrecarga la estructura”, dice Carrizo con la lógica preocupación, para señalar que desgraciadamente deberemos esperar una tragedia para que la Suprema Corte tome intervención. A esto se le suma una pérdida de gas
“Las autoridades siempre van detrás de los hechos ocurridos, y solamente de milagro, producto de la casualidad, hoy no hablamos de un Cromañón en San Isidro, donde nadie se hubiese hecho responsable”, afirma Carrizo, cuando es consultado sobre los riesgos que podrían suscitarse. La lacónica apreciación del gremialista no deja de ser preocupante. Más aún si se tiene en cuenta que para resolver muchísimos casos, gran parte del poder judicial es paquidérmico en sus respuestas.

San Isidro

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