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Recuadros
[Edición #540 | 26.02.2007]
Región Metropolitana Norte |

El Yacyretá de Buenos Aires

Los últimos cinco kilómetros del Río Reconquista parecen ser el verdadero karma para una vasta población que sufre en forma directa los flagelos de la contaminación.
El saneamiento que se está realizando -que viene con una demora de 20 años- implica la rectificación del cauce y la construcción de cuatro plantas depuradoras cloacales.
La inversión oficial asciende a $5.912.528 y con ese importe se dará cumplimiento a la primer etapa de los trabajos: la finalización de la rectificación del cauce. Los mismos se iniciarán refundando los dos puentes que cruzan el río a la altura de Panamericana, en cercanías del Camino el Buen Ayre. Se le agregaran tres metros más de cota a modo de evitar que el agua, que hoy permanece estancada, circule con mayor rapidez. Mientras duren los trabajos no habrán cortes de tránsito.
En una segunda fase se iniciarán las obras de construcción de las cuatro plantas depuradoras cloacales. En San Miguel y Hurlingham se levantarán las dos primeras. Las otras dos se emplazarán en Merlo y Moreno. A tal efecto se destinarán 63 millones de pesos. Al respecto, cabe recordar que en los 90 esta inversión demandó la friolera de 63 millones de dólares.
Si la Argentina tiene su monumento a la corrupción (Yacyretá), tal vez el Reconquista logre ser su triste correlato en territorio bonaerense. Fue en 1985 cuando el gobierno del radical Alejandro Armendáriz licita la primer etapa de la rectificación. La idea era comenzar con los trabajos sobre la traza más contaminada. Aquella que abraza los municipios de San Fernando y Tigre. Con todas las dificultades del caso, los trabajos fueron avanzando gobierno tras gobierno. Durante los 20 años se logró ensanchar el cauce en casi el 90% de su extensión. De este modo se evitaron las grandes inundaciones que tanto daño causaban a cientos de miles de vecinos de municipios como Tres de Febrero, Merlo, Morón y Hurlingham. Para esto se invirtieron casi 300 millones de dólares. Esto sucedía a fines de los 90. El financiamiento provino de la mano del BID. Con ese dinero se logró canalizar 45 kilómetros de cauce, desde su nacimiento hasta el límite entre San Fernando y Tigre. No obstante, en esos años las autoridades anunciaban que con ese dinero se terminaban todas las obras.

Sin embargo, las dilaciones y cabildeos administrativos impidieron avanzar sobre los últimos 5 kilómetros del Reconquista, que circundan San Fernando y Tigre en particular. De poco y nada valieron los múltiples reclamos de Osvaldo Amieiro y Ricardo Ubieto, intendentes de San Fernando y Tigre respectivamente. Ahora enmarcado en el megaplan de obras públicas lanzado por el gobierno nacional, se promete finalizar todos los trabajos. Serán poco más de 1.000.000 de personas que verán mejorar su calidad de vida una vez concluidas las obras.
Infinidades de informes técnicos, elaborados por el sector privado como público, han demostrado que el Reconquista no sólo insumió ingentes millones de dólares (se hubieran hecho varios Reconquistas), sino que ha sido una gran fuente de contaminación ambiental.
La grosería e impunidad llegó a tal extremo, que en los 70, en plena dictadura de Videla, las empresas pagaban una tasa de resarcimiento por contaminar el río. Curtiembres, papeleras, empresas químicas y frigoríficas se han cansado de contaminar. La situación no ha mejorado seriamente.

“La rectificación va a hacer que el agua corra más rápido, pero no más limpia”, explicaba ante la consulta periodística, el ingeniero Carlos Gómez, un especialista en el tema e integrante de la Asociación Interamericana de Ingeniería Ambiental. Y agregaba que los parámetros del río son muy graves; y crecen desde la naciente hacia la desembocadura”, la zona más crítica y que casualmente falta rectificar.
Sobre toda la traza del río hay -de acuerdo con los datos que surgen del último censo realizado por el organismo público UNIREC en 1998-, alrededor de 4.000 industrias que contaminan. A esta realidad se le suma que hay poco más de 2.200.000 de personas (sobre 3.700.000 que tiene la cuenca) que no tiene red cloacal, y terminan arrojando los efluentes sobre el Reconquista.

Algunos historiadores recuerdan que sobre esta traza del Reconquista, mucho más puro y cristalino que en la actualidad, claro está, el conquistador español Juan de Garay regaló tierras a sus lugartenientes. Desde aquella época (1580) donde la muerte de los nativos y el robo de tierras era moneda corriente, mucho se ha escrito y ocultado. Tal vez ahora comience una nueva y definitiva etapa, en que la transparencia y seriedad logren sepultar algún viejo maleficio que viene impidiendo que la gente logre vivir con dignidad.

Región Metropolitana Norte

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