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[Edición #540 | 26.02.2007]
Provincia | Estadísticas oficiales y sensación popular, no siempre de la mano.

La Provincia afirma que durante el 2006 descendieron los homicidios

Bajaron los índices de homicidios y subieron el robo de automotores y a mano armada. El secuestro de drogas se incrementó más de 100%. La prevención y la investigación judicial y policial siguen siendo los flancos más débiles.

No son pocos los estudios a nivel mundial que aseguran que “la inseguridad ciudadana baja, en la medida en que la población mejora sus niveles socio-económicos”. Diversos paises, por caso Irlanda, lograron bajar seriamente sus índices delictivos, mientras las perspectivas laborales y sociales iban abrazando a más sectores de la población. También señalan estos informes (tomados en Londres) que es bajísima la probabilidad (no llega al 1%) de que la policía logre detener a un delincuente en el momento preciso del robo. La eficiencia pasa por la prevención, detallaba el estudio realizado por la universidad de aquel país.
Sólo en la ciudad de Rosario, durante el 2005, se robaron casi 5.000 motos, lo que evidencia que allí la prevención no tiró el ancla. El cuadro rosarino no dista de lo que sucede en otras provincias. Por caso, Buenos Aires. Como se observa, la realidad abona lo que detallan los estudios: la prevención e investigación sobre el delito, no sobresalen. Es en este punto donde el pase de pelota (de un campo a otro), pareciera ser la constante de la dirigencia política. Cuando no es la policía, es la justicia, cuando no la dirigencia política. Una verdadera rueda sin fin.

Disquisición al margen, lo real es que el país está por debajo de Bajaron los índices de homicidios y subieron el robo de automotores y a mano armada. El secuestro de drogas se incrementó más de 100%. La prevención y la investigación judicial y policial siguen siendo los flancos más débiles.

No son pocos los estudios a nivel mundial que aseguran que “la inseguridad ciudadana baja, en la medida en que la población mejora sus niveles socio-económicos”. Diversos paises, por caso Irlanda, lograron bajar seriamente sus índices delictivos, mientras las perspectivas laborales y sociales iban abrazando a más sectores de la población. También señalan estos informes (tomados en Londres) que es bajísima la probabilidad (no llega al 1%) de que la policía logre detener a un delincuente en el momento preciso del robo. La eficiencia pasa por la prevención, detallaba el estudio realizado por la universidad de aquel país.

Sólo en la ciudad de Rosario, durante el 2005, se robaron casi 5.000 motos, lo que evidencia que allí la prevención no tiró el ancla. El cuadro rosarino no dista de lo que sucede en otras provincias. Por caso, Buenos Aires. Como se observa, la realidad abona lo que detallan los estudios: la prevención e investigación sobre el delito, no sobresalen. Es en este punto donde el pase de pelota (de un campo a otro), pareciera ser la constante de la dirigencia política. Cuando no es la policía, es la justicia, cuando no la dirigencia política. Una verdadera rueda sin fin.
Disquisición al margen, lo real es que el país está por debajo de otros, cuando se mide niveles de homicidios. Bastaría recorrer alguna estadística internacional para corroborar la premisa -ver nota aparte “De qué seguridad hablamos”-.

Tal vez, basándose en esta apreciación, el Ministerio de Seguridad provincial acaba de emitir un informe en que detalla que “durante el transcurso del 2006 el nivel delictivo bajó” en lo que respecta a homicidios. Un criterio que seguramente dista de la realidad que buscan ventilar algunos medios de comunicación y aceptan mansamente vastos sectores de la población.
Si la situación socio-económica contribuye a bajar los índices delictivos, tal vez los datos arrojados por el ministro León Arslanián tengan su razón de ser. A nadie le escapa que en los últimos años la baja de desempleo, la mejora salarial y otras variables sociales y económicas han jugado a favor de la población. Por lo tanto, las estadísticas podrían favorecer el análisis político. No así, a un vasto sector de la población que sufre y padece la inseguridad en carne propia.
Las estadísticas oficiales dicen...
De acuerdo con el informe, el Mapa del Delito provincial testeado entre enero-noviembre del año 2006, los homicidios bajaron un 7,73%.

Con respecto a los homicidios y de acuerdo con los datos que aportó el Programa de Seguimiento de Homicidios del Centro de Operaciones Policiales, se registraron 2.006 hechos, de los cuales 979 son homicidios dolosos y 1.027 homicidios culposos en accidentes de tránsito. Con relación al año anterior, los homicidios dolosos disminuyeron un 7,73 por ciento (82 hechos menos). En años anteriores, dice el ministro, la cifra de homicidios dolosos era aún mayor: en 2002 se verificaron 2.488 hechos; 2003, 1.829; 2004, 1.322; y 2005, 1.165.

En cuanto a los hechos en que resultaran víctimas ancianos, y con respecto a igual período del año anterior, se verificó una disminución del 43,26 por ciento.
Los datos de los delitos de robo y hurto automotor mostraron en este período un total de 27.056 hechos. Comparativamente, en 2005 ocurrieron 28.727; 2004, 37.735; 2003, 59.754; y 2002, 78.326.
Con relación a los homicidios en ocasión de robo, la disminución es del 3,6 por ciento con respecto al mismo período del año anterior. Al desagregar los homicidios en ocasión de robo automotor, los guarismos muestran que se ha logrado una disminución del 15,52 por ciento en el presente año, donde se registraron 49 hechos. En tanto, en 2005 ocurrieron 60; en 2004, 75; y en 2003, 175.
En otro orden, el funcionario consigna que el Mapa de Operatividad -también del 2006- mostró valores superiores al registrado en iguales períodos anteriores.
En el caso puntual de las aprehensiones (de personas mayores y menores) se incrementaron en un 21,39 por ciento.
El secuestro de vehículos aumentó un 10,43 por ciento con respecto al año anterior y el 40,75 por ciento respecto a 2004. El secuestro de drogas (marihuana y cocaína) registró un importante incremento, del 108,51 por ciento, con respecto al año anterior y con relación a 2004, 251,54 por ciento.
La otra cara:
Como se desprende de la información oficial, el descenso en materia de inseguridad no es tan alentador como muchos pretenderían. Difícilmente un vecino del gran Buenos Aires coincida con los datos oficiales. Para la inmensa mayoría, la realidad es muy distinta.
La falta de confianza en el sistema judicial y, sobre todo, en la policía, siguen siendo elementos claves a la hora de mejorar los sistemas de prevención del delito.
“En materia de seguridad ciudadana no hay soluciones mágicas”, sostiene el abogado José Armaleo, integrante del Grupo Coincidencias y representante del Partido para la Victoria de Vicente López. El dirigente considera que “lo importante es fijar políticas a mediano y largo plazo, sanear seriamente el sistema policial y judicial, y prestar mayor seriedad y profesionalidad en el área de prevención del delito”. Y agrega que a la par que se van modelando estas figuras, “no hay que perder de vista el mientras tanto, el día a día, reforzar el patrullaje y ejercer mayor control sobre el accionar policial”.
Para los integrantes de Coincidencias, la apuesta sobre “la contención social de los sectores más postergados y excluidos, al igual que destinar mayores recursos a la educación”, siguen siendo más prioritarios que la compra de patrulleros.
Al igual que lo viene realizando la gran mayoría de los municipios del gran Buenos Aires, San Fernando invierte fuertes recursos para enfrentar la inseguridad. No por casualidad ha destinado partidas especiales para sostener los móviles comunitarios, dar fuerte impulso a los Foros de Seguridad y mantener los Planes Alerta; todo tendiente a dar mayor seguridad y prevención a su comunidad. “En definitiva -detalla el intendente Osvaldo Amieiro- intentamos destacar nuestra presencia en todas las calles de nuestro municipio”. Sin decirlo, deja entrever que sin ser función específica del municipio, se hace cargo del hueco que dejan la provincia y la nación. Al respecto, se queja que en su distrito, “la presencia de gendarmes o prefecturas en barrios muy violentos, no se hace sentir”.
“Que la policía tiene limitaciones, no es ninguna novedad, pero más preocupante resulta la actitud de la justicia”, detalla el intendente Amieiro ante la consulta de Lo Nuestro. Para él, es inaudito o inexplicable que “un violador o asesino entre por una puerta y salga por la otra”. Seguramente la apreciación del jefe comunal está basada en la misma indignación que miles de vecinos tienen de la justicia. Hace un par de semanas, un menor murió en las calles de San Fernando a raíz de un enfrentamiento entre bandas de delincuentes. Lo lamentable es que la situación viene siendo denunciada (a la justicia y a la policía) por el poder municipal desde hace mucho tiempo.
“Somos conscientes de la realidad que viven los vecinos de nuestra comunidad en materia de inseguridad, entendiendo al tema como algo estructural y que en forma conjunta se debe atacar desde la inclusión social, la escolarización y la búsqueda permanente de fuentes de trabajo que den resultados importantes en esta materia”, razona Osvaldo Amieiro sin ocultar su preocupación sobre la cuestión. Para el intendente, deberá haber fundamentalmente un cambio de “ actitud” en el accionar policial y una adecuación a estos tiempos del Poder Judicial.
Pero más allá del mientras tanto y de la urgencia propia que impone la delincuencia, la administración municipal pone especial acento sobre los temas sociales. Inclusión Social, Planes Sociales, tanto nacionales, provinciales como municipales, que tienen que ver con la alimentación, el control de la salud, los medicamentos, los laborales, los de capacitación, de vivienda (relocalización de barrios de emergencia, eliminando pasillos) y “haciendo más digna la convivencia social”, son parte del trabajo encarado por el municipio a modo de dar mayor seguridad a su comunidad. Seguridad que excede, por lo visto, la cuestión delictiva.
San Fernando cuenta hoy con 467 Cuadras Solidarias, 9 Torres Solidarias, 21 Manzanas Solidarias, 2 Barrios Solidarios, monitoreados por la comunidad y el municipio.
En recientes declaraciones a un matutino porteño, el Secretario de Seguridad León Arslanián, decía que “una parte de los policías tiene la convicción de que su función es liberar zonas para recaudar o apretar para conseguir información”. El funcionario, que lleva varios años en el ministerio de seguridad, no pierde de vista la necesidad de infrigir un cambio sobre el sistema judicial: no puede ser que haya gente que tiene audiencia para el 2013 en tribunales orales, y que este tipo se vaya a su casa sin ser juzgado.
El pase de pelota de un campo a otro pareciera ser la constante de la dirigencia política. Siempre la culpa la tiene el otro. Nunca el funcionario que lleva años sentado en su escritorio.

Provincia

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Robo al director de ‘Lo Nuestro’:

Miguel Armaleo, quien junto a toda su familia fuera objto de un robo frente a su domicilio de Olivos, descree que las cuestiones politica estén vincualdas al hecho. Si bien es cierto que es permanente objeto de la censura y de la presión (al límite de expulsarlo de un lugar) que ejerce el intendente de Vicente López, el periodista atribuyo el robo a una cuestión fortuita. “Si bien reconozco que el ladrón actúo con suma prolijidad y pulcritud, parecía un oficial ladrón antes que un desesperado delicuentes, me cuesta vincularlos a cuestiones politicas” detallo Armaleo, quien por estas horas, es impulsado a la candidatura a intendente de Vicente López. El ladrón, quien nunca se mostró “loquito” y siempre tenía el arma apuntando hacia abajo, no ingresó a su hogar y tampoco se llevó el automovil. Solo dinero y sus documentos.
La polícia acudió a los pocos minutos. La denuncia fue radicada en la UFI de Olivos, y a los pocos días lo llamaron diciendole que “al no haber elementos para la investigación, la causa quedaba archivada”.


Falta inteligencia y vocación:

Durante los 10 últimos años, prácticamente se ha duplicado el presupuesto del Ministerio de Seguridad. Se ha depurado, como nunca, a la fuerza policial. La cantidad de móviles y unidades policiales se ha visto incrementada fuertemente. Se han incorporado decenas y decenas de fiscalías. Se modificó el Código Penal. Se reestructuró la policía, con la clara intención de dejar atrás a “La Bonaerense”. Se ha mejorado el sistema de estudio de los uniformados. Los municipios han puesto a circular decenas de patrullas por sus calles. Y sin embargo, lo que debiera ser la inteligencia y prevención policial parecieran estar ausentes. En esta misma sintonía, salvando la distancia, parece moverse el poder judicial. Sumaron más poder, pero las cárceles siguen pobladas de pobres y desesperados. Los ricos, famosos y poderosos, aún gozan de privilegios.
Muestra más contundente -para no hacer un análisis retrospectivo que llevaría para largo- de la falta de inteligencia policial y judicial, son los últimos casos que han tomado estado público.