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Recuadros
[Edición #541 | 12.03.2007]
Región Metropolitana Norte | Panorama político.

Kirchner dueño del tablero, el resto de la dirigencia aún no sabe cómo mover las piezas.

Mientras el calendario electoral avanza sin demora, la dirigencia política, casi en su totalidad, continúa dispersa y confundida a la hora de fijar objetivos. Una confusión que se basa, en gran medida, en que nadie se arriesga a mover las piezas. Es evidente que el tablero a nivel nacional está siendo controlado por el presidente Néstor Kirchner.
El primer mandatario, haciendo gala de su formación política y peronista, procura marcar la agenda electoral. Así fue como utilizando el sentido de la oportunidad, y cuando nadie lo imaginaba, salió con la candidatura a vicepresidente de la nación.
Con un Daniel Scioli postulado a la gobernación, Kirchner no sólo alistó y calmó a su propia tropa. También intentó marcarle el camino al resto de los candidatos. Es evidente que el primer mandatario no es un jugador que anticipa con claridad meridiana sus jugadas. ¡Esa es su estrategia y la hace sentir!. Esta suerte de constantes indefiniciones -pingüino o pingüina suele decir- en el plano electoral, no hace más que encrespar las aguas del resto de los partidos políticos. Es indudable que el santacruceño evidencia un muy buen manejo de los tiempos políticos. Lo que no significa que sea infalible.

Su particular estilo, también lo ha llevado a que aún no se sepa quién acompañará a Scioli. Y esto está generando en toda la dirigencia política, un alto grado de incertidumbre. Parecen aletargados y pasmódicos en sus reacciones. Todos están a la espera de que “desde arriba” (es decir, Kirchner), se decida quién será el compañero de fórmula de Daniel Scioli. Sabiendo cómo se mueve el alfil, seguramente las demás piezas, en especial los peones, podrán señalar hacia dónde corren.
A excepción del ARI, con Carlos Raimundi -y en menor medida Juan Carlos Blumberg, que va de la mano de Macri- como candidato a gobernador, el resto de los partidos y dirigentes sigue con rumbo errático. Pero el primer mandatario, como si fuera el dueño del tablero, prefiere no mover sus piezas. Y esto también se refleja en cada uno de los distritos bonaerenses. Sobran candidatos. Abundan los oportunistas y en general faltan dirigentes de fuste que se animen a tener vuelo propio. Todavía la vocación política sucumbe ante las necesidades personales.
Bajo este marco, todo indica que el “destrabe” en la provincia de Buenos Aires, comenzará cuando Kirchner mueva sus fichas: quién acompañará a Scioli. Y también, cuando la Capital defina más seriamente el panorama electoral.
No por casualidad, nadie del peronismo y del radicalismo K, sabe cómo será el futuro en territorio bonaerense. Esto es, si los intendentes radicales K deberán enfrentarse a una lista del Frente para la Victoria, o si habrá unidad.

Lo más claro que emerge a la superficie es la poca o casi nula discusión ideológica. Abunda la mediocridad y escasean las ideas. Oficialistas, oportunistas y oposición abrevan de la misma fuente. “Estamos atados a que Kirchner decida y así poder saber cómo y con quién armamos las listas”, confiaba una oportunista diputada K de la Zona Norte, que pasó por varios partidos, que intenta mantenerse en la creta de la ola, pero sin arriesgar. Un panorama similar sostienen los legendarios “Boinas Bancas” (léase radicales). “Qué querés que hagamos, si todavía no sabemos para dónde va a rumbear Posse”, confiaba un ex funcionario del municipio, enrolado en las lides de Moreau. Lo cierto es que el possismo se encamina a un acuerdo con los peronistas K. De hecho ya hay algunos nombres que se están manejando para integrar la lista del intendente. Por lo pronto, los militantes de “Barrio de Pie” ya se anotaron para acompañar a Posse. Barajan el nombre de “Fefe” Benegas, un dirigente juvenil con trabajo de base. Por su parte, diversos sectores del peronismo están analizando la posibilidad de impulsar las candidaturas de concejal de Francisco “Pancho” Perillo y Juan Medina. Cada uno de los dirigentes trabaja como secretario de los dos bloques en que se divide el PJ-Frente para la Victoria sanisidrense. Uno, el primero, responde a la conducción de Sebastián “El Patito” Galmarini y del concejal Leo Martín . El otro, “Pancho” Perillo, está enrolado en las lides del concejal Pablo Fontanet. Si bien están institucionalmente distantes, Medina al igual que Perillo, tiene buena consideración de la dirigencia local. No es ningún secreto que dirigentes de fuste y predicamento como Hugo Marinucci y Hugo Aserrat, al igual que el funcionario provincial Carlos Hurst, no pondrían reparos a la hora de cerrar filas con Medina y Perillo.
Mientras tanto, otros peronistas K (Santiago y Francisco Cafiero, Fabián Brest y Maximiliano Marga) prefieren mirar todo este panorama desde la vereda de enfrente. Son críticos de la actual gestión municipal y aseguran acompañar el proyecto de Kirchner, pero no a Gustavo Posse.
En el “San Isidro Distinto”, la derecha no pasa inadvertida. Tanto los sectores de Macri, al igual que los del “Bulldog” López Murphy, han logrado en su momento meter un par de concejales. La falta de definiciones a nivel nacional y provincial de este segmento político, aletarga a la derecha de San Isidro. Hoy aparece en el tablero con ganas de mover algunas piezas, el ex concejal Fernando Trabucco. Un dirigente que en su momento supo ganarse un espacio propio. Hoy intenta potenciarlo.
Luego del fallecimiento de Ricardo Ubieto, su partido Acción Comunal parece encaminarse a una continuidad electoral. Como si fuera la dinastía imperial, Acción Comunal está “discutiendo” al sucesor. Y todo indica que sería el actual secretario de gobierno municipal, Ernesto Casaretto.

La opción más fuerte que asoma a la hora de desplazar a Acción Comunal son los “Muchachos Peronistas”, apoyados en las espaldas de Néstor Kirchner. Sergio Massa y el concejal Alfredo “El profesor ” Di Mateo, en este orden, podrían jugarse a la intendencia. Massa espera que desde arriba le digan cuándo salir a definir la jugada. Todavía pesa en Tigre la última derrota electoral del Frente para la Victoria.
Un panorama más complejo a dilucidar presenta San Fernando. Sucede que en el tablero hay dos peronistas que disputan la misma partida: el intendente Osvaldo Amieiro y el concejal Juan Estanciero. Todos los guarismos indican que la intendencia se define entre ellos. El resto del espectro político aún son meros espectadores. Estanciero y Amieiro cuentan con apoyo K. Hoy por hoy, el intendente contaría con el respaldo institucional del Frente para la Victoria. Juan Estanciero, con un respeto e historia ganada en San Fernando, sobre la base del trabajo y la solidaridad social, no parece muy preocupado. Sabe que cuenta con suficientes líneas en el kirchnerismo como para jugar la partida. Con un caudal de votos propios, no teme salir a la cancha sin los colores K.
Más complicado de analizar resulta el panorama de Vicente López.

Un íntimo colaborador del intendente García confiaba a Lo Nuestro que el jefe comunal “llevaría la lista de Kirchner, en la medida en que no haya otra igual”, caso contrario, agregaba, “salimos como partido vecinal“, como ya lo hicieron en las últimas elecciones. No es ningún secreto que el mandamás comunal tiene muy buenos contactos y relaciones con kirchneristas genuflexos. Sean éstos concejales, diputados o dirigentes políticos y sindicales. Todos hombres que usufructuan de la política, pero poco y nada aportan a la hora de consolidar una comunidad organizada y en serio. Disquisiciones de lado, lo cierto es que el intendente se muestra como un hombre ligado a la pluralidad.
Pero el verdadero desafío para Enrique García son los juicios penales que enfrenta su administración. Una cuestión de la que él no está al margen, es un actor relevante. La malversación de fondos, el peculado y el fraude sobre la administración pública son las acusaciones que pesan sobre la administración García. A esta complicada situación judicial, al pope radical K se le suma que debe renovar 10 concejales. Una situación que podría dejarlo con una clara minoría. Y por consiguiente al borde de la destitución.
Vicente López no es un lecho de rosas. Muy por el contrario. Es un camino escarpado y plagado de dificultades, que bien merece un capítulo aparte.•

Región Metropolitana Norte

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