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Recuadros
[Edición #528 | 07.08.2006]
Región Metropolitana Norte | Cuestionamiento del Defensor de Pueblo de la Nación

Río reconquista: un polvorín ambiental

Eduardo Mondino recorrió el arroyo Claro en Benavídez, Tigre, de la mano de la Fundación Pro-Tigre y comprobó el alto nivel de contaminación entre la población y prometió tomar cartas en el asunto.


Una vez más el Río Reconquista vuelve a ocupar el centro de la escena, a partir de la grave contaminación que subyugase a toda la traza. En esta oportunidad, las críticas partieron del Defensor del Pueblo de la nación, Eduardo Mondino, quien en una recorrida junto a miembros de la reconocida Fundación Pro-Tigre, comprobó in situ el estado degradante en que viven miles y miles de familias. La gran mayoría padeciendo severas enfermedades generadas por nitratos de plata, cinc, plomo y otras metales pesados. Algunos de ellos murieron en el intento de preservar su salud.

Un total de 18 partidos del gran Buenos Aires, entre ellos Tigre y San Fernando, reciben los embates del Reconquista. La descarga de decenas de industrias que vuelcan sus desperdicios sobre el río, perjudica a casi 5 millones de personas. Como suele suceder en estos casos, la más perjudicada resulta la población carenciada. Los denominados barrios cerrados o “countries” logran eludir o sortear la contaminación, poniendo barreras de contención a la situación.

Mondino, tras su recorrida, aseguró ante la prensa que, “vamos a plantear ante los organismos oficiales que se forme una autoridad de cuenca para sanear el lugar. Hace tiempo que se debían haber concretado los trabajos, pero nada pasó”.

Habrá que recordar que no fueron pocas las oportunidades en que gobiernos provinciales o nacionales anunciaron la concreción de obras para el Reconquista. Pero si la única verdad es la realidad, lo cierto es que las obras no aparecen y la población sigue contaminándose a la vera de un verdadero polvorín ambiental: el Reconquista. Tal vez, el foco contaminante más serio que padece toda la provincia de Buenos Aires. Dejando detrás, seguramente, los problemas que vienen denunciando desde hace años los vecinos de Munro, en Vicente López.

La recorrida del Defensor y los miembros de Pro-Tigre se centró en gran medida, sobre el sector de Benavídez, más precisamente sobre el arroyo Claro. La recolección de decenas de testimonios de vecinos no hicieron más que confirmarle al Defensor que la inacción, la incapacidad y las falsas promesas políticas, conjuntamente con la irresponsabilidad de empresarios, ayudaron a agravar el riesgo ambiental. “En el 2004 en un estudio de la UBA –recuerda Silvia Portillos, una de las vecinas consultadas– hicimos analizar el agua y dio que tiene nitrato y metales pesados”. Para alcanzar napas menos contaminadas habría que ir a 60 metros de profundidad. Un trámite nada sencillo para el común de la población: sale más de mil pesos. La misma vecina contó que tuvo un aborto espontáneo, producto -tal cual se lo confirmaron los médicos del Pirovano- del ambiente donde vive. Sus hijos padecen problemas pulmonares.
Hace aproximadamente 20 años atrás, el estado le cobraba una tasa de resarcimiento a cada una de las industrias que arrojaba sus elefantes tóxicos sobre el Reconquista. Es decir, contaminar o matar tenía un precio. Hoy se sigue contaminando pero no se paga más la tasa. Lo recaudado debía ser destinado a concretar una política de saneamiento ambiental en toda la traza. A la fecha, nadie vio las inversiones.

Las historias en el Arroyo Claro y a lo largo del todo el Río Reconquista se pueden contar por miles. Y miles son los enfermos, muchos con enfermedades irreversibles. Decenas han muerto contaminados y otros más, desafortunadamente, estarán viviendo en la incertidumbre de saber que la falta de decisión política, los alejará de una calidad de vida digna. Desde hace décadas, el pase de “pelota” entre distintos organismos provinciales o nacionales, no hacen más que postergar la solución. “Hemos reclamado ante las distintas autoridades, pero por problemas de jurisdicción las soluciones no aparecen”, expresaba ante la prensa Leticia Villalba, directora de la Fundación Pro-Tigre y Cuenca del Plata. Y recordaba que la Organización Mundial de la Salud, OMS, dice que “uno de cada cuatro enfermos internados en la Argentina, se debe a problemas de contaminación”.

Por distintos caminos se ha intentado buscar soluciones al problema, pero hasta la fecha la solución, por cierto compleja y a largo plazo, no aparece. Existe un Comité de Cuenca del Reconquista que, de acuerdo con lo expresado por diversas fuentes, no está funcionando. No obstante esta apreciación, desde el municipio de Tigre se avizora que “se está avanzado lentamente, pero se avanza. Habrá que esperar que en agosto nos reunamos y ahí veremos qué se hizo”, explicaba Guillermo Zwanck en declaraciones a un matutino porteño.

Actualmente, el intendente Ricardo Ubieto es director de AySa, (ex Aguas Argentinas), y parte del control y de la solución ambiental, pasa por sus manos. La buena impronta demostrada frente al municipio, de quien fuera intendente de la última dictadura militar, tal vez logre contagiar al resto del directorio para cambiar el nefasto rumbo que hoy presenta el Río Reconquista.

Región Metropolitana Norte

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