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Recuadros
[Edición #525 | 04.07.2006]
Vicente López | Munro: una de las localidades más objetadas por la fuerte degradación ambiental

Clausuran una industria por contaminar el ambiente

Los municipios siguen en deuda con la población, cuando de cuidar la calidad de vida se trata.

Sobre la base de las reiteradas denuncias de vecinos y preocupados por el posible nivel de contaminación en la que estaría incurriendo la empresa Tesil, la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires acaba de impartir su clausura. El operativo comenzó el pasado jueves 22 de junio y el mismo se realizó con la presencia policial. Sin embargo, recién el viernes por la mañana, las autoridades de la Secretaría lograron poner la correspondiente faja en la planta que la empresa posee en la calle Ramón Castro 5165 de Vicente López. La faja, tal cual pudo constatar Lo Nuestro, tiene fecha de clausura el 24. La Secretaría toma la medida basándose en el artículo 21 del decreto 3395/96.

El acto de cierre de la planta no fue firmado por los responsables de la empresa entendiendo que “la falta de certificados ambientales no debiera ser motivo de cierre”, detallaron. La actitud de los empresarios dejan abierta la puerta de una apelación judicial, a fin de que se les permita continuar con su labor fabril. Por lo pronto y al cierre de la presente edición, la planta estaba absolutamente cerrada a la producción.

Las quejas de los vecinos no son nuevas. Sucede que en las inmediaciones de Munro y Carapachay son varias las empresas que vienen contaminando el medio ambiente, ante la pasividad de la administración municipal. De hecho, hay diversos informes médicos que avalan y confirman el alto grado de toxicidad que padecen decenas de vecinos.

El nivel de contaminación ambiental es tan alto, particularmente en Munro y Carapachay -no muy distinto a otros distritos de Buenos Aires- que la médica toxicóloga contratada por el municipio (por insistencia de los vecinos), confirmó todas las sospechas: los pacientes analizados de ambas localidades, padecen serias complicaciones producidas por materiales altamente tóxicos (talio) -ampliar detalles en www.diariolonuestro.com.ar-.
Una vez conocidos los contundentes informes médicos, la administración García no le renovó el contrato a Norma Vallejo, una de las mejores especialistas en toxicología del país.

Tesil, al igual que otras industrias consideradas contaminantes, viene operando desde el año 1998 a pesar de las distintas denuncias vecinales, de organizaciones políticas, de concejales y del Foro por la Salud y Ambiente de Vicente López. Numerosas movilizaciones por las calles de Munro y Carapachay demostraron y pusieron al descubierto el padecimiento que viven decenas de vecinos contaminados. Los permanentes reclamos de una comunidad organizada y los informes periodísticos surgidos desde algunos medios de prensa regional, confirman que las autoridades municipales y provinciales en menor medida, muestran poca eficiencia y capacidad a la hora de cuidar la calidad de vida de la población.

¿Por qué si hay un eficiente cazador (y plantel) de evasores tributarios en el ámbito provincial, no existe lo mismo para quienes matan en dosis homeopáticas?. ¿O vale más recaudar, que la vida de los vecinos?. Y sobre todo habrá que preguntarse ¿por qué permite la municipalidad la apertura de una industria que al poco tiempo considera “peligrosa”?
En cuanto a la fábrica recientemente clausurada, cabe agregar que la misma se dedica a la pintura con teflón, sustancia que la OMS considera cancerígena. Tesil trabaja (por encargo) para rubros como panaderías, laboratorios e industrias alimenticias. Muchos de sus productos son exportados a varios paises, cumpliendo con las normas de seguridad industrial del caso.

Con absoluta amabilidad y sin poner ningún tipo de plurito, el gerente de Tesil Luis Rovatti, abrió las puertas de la empresa ante este medio. Exhibiendo las carpetas de inspección ambiental, se puede constatar que desde sus inicios, Tesil lleva 34 controles ambientales por parte de la Secretaría de la provincia. Inclusive, asegura Rovatti, “hemos tenido, a pedido nuestro, inspección de gendarmería”, que observaron el tratamiento de gases. De acuerdo con lo dicho por Rovatti, “no hay otro sistema de tratamiento de gases en el país de tanta calidad. Cuidamos el medio ambiente porque nosotros trabajamos todos los días y no nos vamos a poner en riesgo, a nosotros y a la población”, razona el empresario.

Sin embargo, el gerente de la empresa reconoce que tienen vencido el certificado de aptitud ambiental. “Y esto se debe -explica con la documentación a la vista- a que en abril solicitamos la correspondiente inspección y todavía el laboratorio no vino”. El encargado de realizar los controles es el laboratorio E.C.L.A, autorizado por la Secretaría Ambiental. La demora -Rovatti reconoce que se quedaron dormidos- terminó perjudicando a Tesil. Las nuevas autoridades de la Secretaría, a diferencia de otras ocasiones, no dudó a la hora de clausurar.

En lo que respecta a la administración municipal, no se conocen objeciones sobre el funcionamiento.

La otra campana
“Nuevamente los funcionarios de la municipalidad de Vicente López se hacen los distraídos y en vez de tener en cuenta la salud de sus vecinos, miran para otro lado. A estos hechos nos tienen acostumbrados. Sólo les preocupa las torres de la costa y el futuro Shopping”, esgrimen desde el Foro de Salud.

Por su parte, Mirta, que está al frente del Comedor Municipal Gral. Belgrano -un sitio de marcada degradación edilicia para un municipio inmensamente rico como lo es Vicente López, donde comen 60 chicos diariamente, con un frío que quiebra los huesos- se queja porque “casi siempre cuando llegamos a la mañana, en el salón se huele un olor fuerte y nos pica adentro de la nariz”. En tanto otra vecina, Méndez, que también vive pegado a la fábrica, manifiesta que a ella nunca le pasó nada, “sí cada tanto siento un olor extraño y nada más”.

Más fuerte son las críticas realizadas por Juana. Ella se encargó de recolectar cientos de firmas en el barrio y llevar sus quejas –considera que hay gente contaminada– a los tribunales de San Isidro. La investigación está en la UFI Nº5.

Y en tren de denuncias y levantar sospechas, los vecinos dicen que “otra empresa (sería Diacrón) que había sido clausurada con bombos y platillos, en estos días fue habilitada totalmente por la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia.

Estela de Logarini, vecina de Munro y una de las tantas vecinas contaminadas por talio -su hijo también lo está- e infatigable luchadora por una mejor calidad de vida, llevó el reclamo a nivel judicial. Gracias a estas acciones legales, el municipio y la provincia debieron hacerse eco. Todo esto permitió realizar varias clausuras sobre industrias acusadas de producir contaminación ambiental.
Desafortunadamente la falta de un correcto y eficiente control ambiental, facilita que la población de Buenos Aires -Vicente López no está exenta- padezca serios trastornos de salud. Los municipios con menor capacidad - en algunos casos vocación- para controlar a las industrias, también contribuyen -por error u omisión- a empeorar la situación. Lo Nuestro, en sus 28 años de recorrido periodístico, ha recogido múltiples testimonios en torno al tema. Hace más de 15 años, en Tigre, unos chicos padecieron serios trastornos de salud –uno de ellos murió– luego de tomar contacto con material contaminante arrojado en un basural. Aquella realidad, relatada desde estas páginas, aún continúa frente a las narices de los intendentes.

Si bien en muchos municipios se han creado secretarías de medio ambiente, a la luz de los hechos se podría inferir que algunas de éstas han sido meras estructuras burocráticas. Cuando no, aguantaderos de ñoquis.

Vicente López

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