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Recuadros
[Edición #530 | 04.09.2006]
Vicente López | Va por un sexto mandato como intendente

Enrique García, un radical K que busca perpetuarse en el sillón

Aquella pose fotográfica lograda en el Centro Asturiano de Vicente López, con cuatro gobernadores y más de 130 intendentes radicales de todo el país, mostró la clara convicción de los denominados Radicales K, de sumarse a la concertación plural propuesta por Néstor Kirchner. Un camino que se puso más cristalino con la reciente decisión de no concurrir a la Convención Radical que se realizó el pasado fin de semana en la ciudad de Rosario. Autodefinidos como Radicalismo Federal, los “Boinas Blancas K” tomaron distancia de la estructura partidaria, ratificando su postura de sumarse a un proyecto electoral con el gobierno nacional. Distante, por cierto, de aquellos “correligionarios” que han decidido apoyar a otro peronista: Roberto Lavagna.

Por lo visto, el peso de un radicalismo comprometido con la gestión pública es mucho más contundente que los votos que puedan aportarle la mayoría de estos popes radicales al esquema presidencial. Dentro del “radicalismo K” conviven dirigentes sumamente desprestigiados y con causas judiciales sobre sus espaldas, caso Enrique García. Por lo tanto, la fotografía de Vicente López y las que continúan (y continuarán) revelándose, tienen su precio, e indudablemente se traducirá en el armado de muchas listas distritales. Con esta alquimia política en escena, todo hace suponer que serán los intendentes radicales quienes manejen el lápiz a la hora de poner y sacar candidatos locales. Un trámite que repercutirá no sólo en la UCR, sino también en el Frente para la Victoria. San Isidro (ver nota número anterior en www.diariolonuestro.com.ar) ya ha comenzado a dar los primeros indicios por donde transitará el armado de listas electorales.

Con un Comité Radical de Vicente López que no marca claramente el rumbo, muchos radicales erráticos y otros sumisos del poder municipal, el intendente García logra avanzar con cierta comodidad en medio de los escombros. De hecho, lo viene haciendo desde hace 20 años. Su avance lo consolidó (aún lo sigue haciendo) con la complicidad de sectores de la oposición. A tal extremo que ante el peligro de extinción de la UCR y con el temor de que esto lo arrastre, en el 2003 inventó su propio partido: Acción Vecinal Comunal. Lo que algunos podrían llamar capacidad para construir política, otros la definen como desprejuicio o impunidad. Es decir, sortear todos los escollos, aún los judiciales, sin que nada lo salpique. Por lo menos eso intenta, a pesar de que pende sobre su administración y su figura, un juicio penal por hechos vinculados a corrupción administrativa (ver página web). Solía decir el fallecido Alfredo Yabrán: el poder es impunidad. Con analizar la realidad nacional de los últimos 20 años, la máxima “yabranesca” se confirma.

No por casualidad, algunos analistas creen que el acercamiento de García al poder central tiene la clara intención de buscar una suerte de salvoconducto ante la fuerte presión judicial. A esto se le suma que desde el año 2001 viene cayendo estrepitosamente en las elecciones. A su favor cuenta que la UCR y la oposición están totalmente atomizadas, fragmentadas. Esto le permite que con apenas un 20% de los votos sea el primus inter pares en el municipio.
Ahora, esta nueva posibilidad de salir al cruce de las elecciones con una lista K lo reoxigena, lo coloca en el centro de la fotografía.

No son pocos los que creen que Néstor Kirchner sabe muy bien quién es García. Aún más, dicen que conoce al dedillo pelos y señales del imputado mandamás municipal. “El Japonés es la piedra que tengo en el zapato, pero tengo que seguir caminando y hasta que no me la saque de encima molesta”, comentaba ante Lo Nuestro una fuente que frecuenta a Cristina Kirchner y tiene ascendencia sobre el jefe comunal. Por lo tanto, mientras que la oposición, especialmente la enrolada en el kirchnerismo, no presente una oposición electoral fuerte, “difícilmente se cambie el zapato en medio de un camino plagado de alimañas”.

Si bien Enrique García es impredecible, algunas especulaciones aseguran que en el 2007 no repetiría los esquemas electorales anteriores, donde la UCR lo acompañó. Es decir que si el radicalismo a nivel nacional, provincial o distrital tiene (o impone) candidatos propios, él saldría al ruedo otra vez con su Acción Vecinal Comunal y el Frente para la Victoria. Un tema que en lo inmediato no lo desvela, ya que la capacidad de reacción y de construcción del radicalismo local ha evidenciado fuerte dosis de pauperización.

Quienes podrían mellar algo de su poder electoral, parecen acorralados por una pasmódica incapacidad de construir espacios políticos. Viejos dirigentes, ex concejales y funcionarios que por lo bajo se quejan del “Japonés” García, no parecen dispuestos a enfrentarlo. Ricardo Ortíz, Carlos Giménez, Palazzo, Carlos Granillo, Alberto Costilla o Ricardo Aiello son sólo algunos de los tantos dirigentes que se doblan pero no se quiebran, al momento de pelear con su ex jefe. Más serios y dispuestos a enfrentarlo parecieran estar Francisco Alcuaz y Gustavo Debenedetti. En menor medida se sitúa “Torito” Benedetti, que azuza por lo bajo pero cuando asoma la cabeza su discurso cambia: su mujer es una disciplinada concejal del oficialismo.

Más distantes de la estructura radical, y con vocación aliancista, se muestran dirigentes radicales como Eduardo Barro, y el consejero escolar Fermín Lencina, quienes han salido al ruedo con su Frente Militante de Partidos Políticos de Vicente López.

Por una cuestión generacional -está al borde de los 70- sabe que su carretel político está por llegar a su fin. Lo que no significa que deje la intendencia por otro cargo. Ni una sentencia judicial adversa lo alejaría del sillón: su red de contención es muy fuerte. En el peor de los escenarios, intentará ser el gran elector que defina a su sucesor.
Si bien en su maleta guarda algunos nombres para su sucesión (Javier Carrillo y José Menoyo, por ejemplo), nadie en su entorno imagina una partida en lo inmediato. Lo que él imagina es la conformación de un esquema electoral con el kirchnerismo y hacia ese rumbo parece encaminarse. En carpeta tiene el nombre de la actual directora de cultura, deporte y turismo y vecina de Avellaneda, Silvia Vázquez, para sentarse nuevamente en una banca en La Plata.

No sólo procuró buenos contactos con el poder central. En lo local salió a sellar acuerdos tácitos con algunos sectores del kirchnerismo. No pasó inadvertido que hace un par de semanas, Enrique García se cruzara al Concejo Deliberante a saludar a los concejales del peronismo. Ediles que, en su gran mayoría, están encuadrados en el kirchnerismo.
Con el que mayor acuerdo y sintonía parece tener es con Arturo Stanic. Un concejal ligado al pensamiento y trabajo de Juan Carlos Blumberg, que no oculta su intención de suceder al intendente. Alejados de todo acuerdo con el “Japones” García se muestran la concejal Alicia Soria y Juan Carlos Schneider, del Bloque del Frente para la Victoria y referenciado en el Encuentro Social Peronista e integrante del Grupo Coincidencias, que acompaña, desde el gremio del SUTHER, la candidatura de Miguel Armaleo.
Por su parte, quien preside en el orden local el espacio “Compromiso K”, el arquitecto Ramón Rojo, dijo públicamente que no le interesa la intendencia y no descarta un acuerdo electoral con el oficialismo municipal. En esta saga se sitúa la socia política del intendente, la diputada Diana Conti, otrora PI, luego Alianza y ahora kirchnerista. Algunos creen que ella podría ser la sucesión negociada.
La legisladora nacional “Lita” Artola y el director del puerto de Olivos, Carlos Bartoloni, serían otros que no descartan un acuerdo con el jefe comunal. Al respecto, cabe destacar que Bartoloni ya está lanzado a la intendencia con un partido propio.
En una posición intermedia se sitúa el secretario general de los trabajadores municipales, Victor Pirillo. Un crítico de la actual gestión municipal, pero respetuoso de los lineamientos que bajan de arriba.
En la vereda de enfrente de la actual gestión municipal, y con vuelo propio, se paran varios dirigentes con intención de ser intendentes. Gente que ha expresado en reiteradas ocasiones, que no acuerdan con García.
Por un lado se sitúa el abogado Miguel Quintabani, un viejo militante peronista, de claro cuño kirchnerista, con un atractivo y serio trabajo social y territorial, que viene cuestionando a la administración municipal. Quintabani es parte activa de varias entidades locales y un infatigable luchador de los derechos vecinales, que “son avasallados por el intendente”.
Por su parte, el periodista Miguel “El Tano” Armaleo, quien viene revelando muchas veces en soledad y con suma coherencia, el lado oscuro del poder municipal, integra el Grupo Coincidencias. “Somos la contracara del actual esquema municipal. Cada una de nuestras propuestas, hechas públicas, son el producto de escuchar y trabajar con la comunidad. Nos une la esperanza de construir un municipio en serio”, detallan desde el Grupo Coincidencias. Un espacio que cuenta con el acompañamiento a nivel provincial, del Encuentro Social Peronista que preside la diputada Graciela Rosso, Frente para la Victoria.

Quien es actual viceministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, es otro de los que ha salido con seriedad a enfrentar al jefe comunal. Con una buena impronta de gestión en el ministerio y cada día insertándose más en la comunidad local, Arroyo se sitúa como otro de los candidatos que no acordaría con la actual gestión municipal.

Como se observa, el panorama político en Vicente López presenta varios fotogramas, que difícilmente logren conformar una misma película. Sólo la capacidad y sobre todo el peso de la oposición en su conjunto, pondría a Enrique García en un segundo plano de la escena electoral.

Vicente López

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