[Edición #554 | 24.09.2007]
San Isidro | Más de 50 jóvenes de Béccar están con muchas ganas de concretar algunos sueños
Los pibes la disfrutan al ritmo del 2 x 4 y la salsa
Viven una realidad que muchas veces los golpea y mal. Su adolescencia no es el lecho de rosas que debiera ser. A través de un programa provincial, instrumentado por dirigentes locales, los chicos concurren dos veces por semana a tomar clases. Se integran, aprenden y superan problemas. Son un ejemplo.
“Ante cada necesidad, debe existir un derecho”, escribió y llevó a la práctica, hace más de 50 años, Eva Perón. Ya en los 70, levantando aquella bandera, el padre Carlos Mujica pensaba que “había que seguir trabajando para volver a ser un país donde ser niño sea un privilegio, ser trabajador un derecho y ser anciano una bendición”. Con muchos años de diferencias, pero abrevando de la misma pasión y fe cristiana y humanista, ambos intentaron cambiar la realidad. Al tal extremo se brindaron, que dejaron su vida por aquella causa noble. En definitiva, de eso se trata la vida, hacerla noble desde uno y hacia el “prójimo”. “Nosotros vemos, porque somos parte del barrio, que los pibes muchas veces andan deambulando en busca de la nada, como perdidos”, dice Juan Medina, vecino de La Cava, que junto a otros compañeros y compañeras de ruta se puso la realidad a cuesta. “La consigna era muy clara, o dejamos todo como está o intentamos cambiarla a partir de propuestas de contención social”, agrega la licenciada Analía, en relación a las distintas situaciones de marginalidad y exclusión que viven muchos vecinos de San Isidro. Para esto, armaron una escuela de tango y salsa para adolescentes. A través de un programa del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia se logró financiar la escuela. “Sabíamos -comenta Medina, impulsor de la iniciativa- que la provincia tenía los programas, sólo era cuestión de llevarlos a la práctica”. Desafortunadamente, chicos sin derechos, con una educación a media, con familias disgregadas, con mucha violencia familiar y callejera, con alto consumo de Paco (la cocaína recala en los más pudientes) y la mirada de una sociedad contradictoria que los observa con reparos, es lo que puebla la región. Y San Isidro no es la excepción. Si bien Medina no es nuevo en estas lides de los trabajos sociales -es parte activa del comedor “La Nonna”-, el desafío que tenían por delante no era sencillo. “La cuestión de fondo era cómo convocar a los pibes, desde dónde”, dice con suma tranquilidad y muy entusiasmado Medina, un reconocido militante del peronismo. Una vez conseguidos los fondos para financiar el proyecto, se comenzó a convocar a los chicos. Juan hace un alto y saca a relucir un agradecimiento a la directora de la Escuela Nº 12 de Béccar, la profesora Ana María Scarinze: no dudó ni un instante, puso el colegio a disposición de los chicos. Está a muy pocas cuadras de La Cava. Un barrio, vale la pena mencionar, que está cambiando a partir del amplio plan de viviendas que se está llevando a cabo.A modo de convocar a los chicos, el programa contempla la posibilidad de becas a los estudiantes. Para esto, el Estado provincial puso a disposición una beca de $75 mensuales. Nunca mejor entendido aquello de que el impuesto vuelve al pueblo. Los resultados están a la vista. Más de 50 adolescentes, de ambos sexos, dos veces por semana, dan rienda suelta al 2 x 4 y a la salsa. Alberto Piacentti y Graciela Porres, conocidos en el mundo artístico, son los profesores que ponen toda la magia que despierta la danza para “embalar a los chicos”, manifiesta Alberto. A la luz de los hechos, lo están logrando. Con años de oficio, afirma sentirse muy orgulloso de los pibes que “vienen con una energía especial, que contagia”.Juan Medina confía que los profesores “hacen todo de onda, yo los acompaño pero no soy un experto”, sin embargo verlo bailar, desmiente sus dichos. No sólo baile encuentran los chicos. Ahí la contención y asistencia social es la columna vertebral del proyecto. Para esto, cuentan con gente especializada. De cada alumno se intenta tener una radiografía familiar. Medina acompañado de la concejal Aurora Bastida, ferviente colaboradora de la escuela, explica que “al principio la mayoría de los chicos se quedaban mirando, ahora son muy pocos los que no disfrutan de la enseñanza”.“Me encantaría poder aprender rebien, para ir a lo de Tinelli”, dice Damián, con todo entusiasmo e inocencia de un chico de 15 , en referencia al programa “Bailando por un Sueño”. Y en tren de especulaciones, se podría inferir que lo de Damián no es ni más ni menos que la proyección de millones de adolescentes que buscan un futuro, en medio de tanta incertidumbre y confusión que la sociedad adulta les impone. Cristián, otro compañero de danzas, es menos pretencioso, se conformaría con saber bailar bien, y asegura que le gusta “más la salsa que el tango, me divierto”. Una simpática Ayelén (12), se suma a la charla para agregar que “disfrutó mucho con cada clase”, y se pone un poco colorada cuando se le pregunta se ve subida a un escenario rodeada de público: “claro me gustaría, pero, no se”. Al respecto, Juan Medina explica que dentro del plan de trabajo tienen la idea que los chicos, una vez que alcancen un mejor nivel de aprendizaje salgan a hacer sus demostraciones, y si es posible competir. Torneos provinciales como los Juveniles Bonaerenses, están en la mira. Esto incluiría viajes y salidas por la provincia. Una hermosa Aby (14) confía que disfruta del tango porque en su casa se respira ese aroma. “Con mi Papá bailamos, a él le gusta mucho como lo hago yo”, remata la bailarina.El trabajo que lleva a cabo la escuela de tango y salsa incluye la relación con otros centros comunitarios del barrio. “La idea es actuar en sinergia con otros centros comunitarios, saber y conocer a nuestra gente y cómo vive; saber de sus necesidades ayudar a modificar ciertas situaciones es lo importante”, detalla Juan Medina, no desde el discurso, sino de ser parte de esa misma realidad. “Desde lo político se pueden hacer muchas cosas, de eso se trata”, razona el dirigente. Y en este caso, la política está siendo utilizada para bien. Las necesidades son muchas. Tantas que por estas horas están intentando conseguir un subsidio para poder comprar zapatos con suela. Es que bailar el tango con zapatillas se torna más que dificultoso, y de dificultades los chicos saben y mucho.Si el programa televisivo “Bailando por un Sueño”, más allá de negocios, intenta borrar las frustraciones de los soñadores, para dar paso a la ayuda social, aquí, entre tango y salsa, el sueño de salir de la exclusión y olvido parece ser una muy buena alternativa.El rostro de alegría y buen clima, que con el que uno se impregna al observar la clase, denuncia que en manos de ellos, el futuro es mucho más alentador.
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