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Recuadros
[Edición #559 | 10.12.2007]
Nación | El desafío de la distribución de la riqueza

Cristina Fernández: anticipan cambios sin sobresaltos

Se abre un nuevo período presidencial bajo la promesa del Acuerdo Social. Las intendencias y los desafíos de cumplir con las demandas populares

Es indudable que la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia de la nación, presenta una arista distinta a lo conocido hasta la fecha. No sólo su larga trayectoria política dentro del peronismo podría tornar distinta a la situación histórica, sino que lo novedoso, o si se prefiere llamativo, es que es la primera vez que el bastón presidencial es traspasado a una mujer. Además, es la mujer de quien deja la presidencia. Un dato que no le agrega ni le quita nada a la vida cotidiana de los argentinos. Salvo para aquellos que hacen de la democracia, una cuestión de mera formalidad: mucha constitucionalidad y escasa sensibilidad popular. Son los pregoneros que se aferran a “qué pensará el mundo”, “sólo pasa en este país”, “los argentinos somos incorregibles”. En definitiva, gente que sigue convencida (o intenta imitar), que los modelos extramuros son los mejores. Pero poco y nada pareciera importarles la situación de millones de ciudadanos que viven en la indigencia y marginalidad. Es cierto que la llegada de Cristina Kirchner no produce las mismas sensaciones y expectativas que han generado otros cambios presidenciales. Y esto puede resultar tan positivo como negativo. Positivo para aquellos que creen que la nueva presidenta se abocará fuertemente a una justa y equitativa distribución de la riqueza y del salario. Y a mejorar la calidad del empleo. Sin embargo, los detractores vislumbran que poco y nada cambiará en el país. Ellos anticipan que seguirá el piloto automático y el viento de cola. Que nada cambiará, es la continuidad. Tal vez aquí radique el punto central de lo que será la futura gestión presidencial. Saber si el cambio es más de lo mismo o si se avecinan nuevos vientos. Por lo pronto, la nueva mandataria pareciera haber marcado un nuevo rumbo. La creación de un Ministerio de Ciencia y Técnica habla claramente que la apuesta a la investigación y la educación estarían señalando su derrotero presidencial. Los países serios han crecido sobre la base del esfuerzo y con fuertes apuestas en educación y en la capacitación. Aún siendo la inseguridad un tema central para muchos sectores de la población, la creación de un nuevo organismo de estas características pone luz sobre áreas vitales. Sin embargo, los desafíos que tiene por delante no son menores. Las dificultades económicas -pagos de deuda externa, por caso-, al igual que la necesidad de incrementar una justa distribución de la riqueza, son otros de los temas centrales. Por cierto, no los únicos. No por casualidad su mentado Acuerdo Social se sitúa en la primera página de las promesas electorales. Para esto deberá implementar una variada artillería de seducción política a fin de alinear a todos los factores de la producción, si pretende consumar el Acuerdo Social. Para la jugada, los gobernadores e intendentes tendrían reservado un rol destacado. Hoy la provincia de Buenos Aires, a través de Daniel Scioli, procura mostrarse activa y con muchas ganas de “pegarle para adelante”. Empero, no se le detecta al nuevo gobernador, un claro plan de gobierno. A excepción de los ministros Alberto Pérez, Gabinete; Mario Oporto, Educación; y el vicentelopense Daniel Arroyo en Desarrollo Social, no se conocen los lineamientos básicos del resto de la nueva administración bonaerense. Tal vez ésta sea la manera de construcción política que ha desembarcado luego del 28 de octubre. Más pragmatismo que ideologías. Y lo mismo sucede en algunos ámbitos municipales. La dicotomía (pragmatismo-ideología) no es una nueva película. En los 90 funcionó con los resultados ya conocidos. El punto de discordia -diría Thomas Hobbs- surge cuando una somete a la otra. En particular el pragmatismo. La competencia suele ser impiadosa. Y los costos sociales: catastróficos.En cuanto a los municipios, en la Región Metropolitana Norte no es ninguna novedad que pragmatísmo e ideología vienen conviviendo desde hace décadas. El caso más significativo del quiebre de las ideología es el del intendente de Vicente López, Enrique García (el juez acaba de pedirle juicio penal por hechos de corrupción administrativos -ver más información en www.diariolonuestro.com.ar-). De ser un férreo amante del radicalismo, dejó sus principios y convicciones por una renovada cuota de poder. Esta situación, sumada a los desaguisados administrativos lo llevaron a perder demasiados votos. Hoy, con apenas el 22% de los electores en su cuenta, tiene por delante dos grandes desafíos: zafar del juicio penal y demostrar que en 4 añospuede hacer lo que no supo plasmar en 20. Por lo pronto, el denominado sciolismo le anticipó que no le jugará en contra de su gestión. Si ayer lo salvó su alianza con el kirchnerismo, con el aterrizaje de Scioli en la provincia podría encontrar un nuevo salvavidas. Pero su futuro no es muy edificador. Los nuevos habitantes de la Casa Rosada lo ven como un hombre de la vieja y negativa política, alguien que está al límite de su carretel. Recién ahora García descubre que su reloj biológico está marcándole el fin de su tiempo político. Si bien tiene un Concejo Deliberante en minoría, esto no le impedirá manejar la situación en el recinto. Concejales como la arista Viviana Ezviza, el pattista Antonio Ratín, y los frentistas Arturo Stanic y Juan Carlos Schneider no lo dejarán solo a la hora de juntar manos. Esto contrarrestaría la impronta opositora que parecen cargar los nuevos ediles.En San Isidro, el pragmatismo de Gustavo Posse es contrarrestado positivamente por los diferentes cuadros políticos que lo vienen acompañando desde los inicios de su gestión. Tal vez, la mayor dificultad radica en la continuidad política del jefe comunal. No es ningún secreto que su apuesta es migrar en el 2011. Pero para esto deberá dejar el camino desandado, prolijo y despejado. Del otro lado tiene a dirigentes que asoman como serios competidores, y descuidar el rancho puede ser peligroso. El ARI, al igual que la derecha que expresa el PRO, hoy por hoy son los dos principales acechos del jefe comunal. El peronismo deberá reencontrarse y recién ahí podría ser un opción de poder. Nada complicado para los herederos de Perón y Evita.El armado de diversos partidos vecinales a lo largo y ancho de Buenos Aires -de hecho su gente ganó en varios municipios-, no hace más que denunciar que Gustavo Posse, en su excelente relación con Néstor Kirchner, busca construir un camino de largo aliento. No obstante, en su entorno temen que el abrazo con el peronismo termine asfixiándolo. Gobernada desde 1995 por Osvaldo “El Gallego” Amieiro, San Fernando anticipa un panorama político álgido. Si hasta ayer el concejal Juan Estanciero (Fte. para la Victoria) prácticamente era la única piedra en el zapato -por las críticas y denuncias sobre la actual gestión-, la llegada de nuevas fuerzas políticas anticipan mayor molestia. Los dos concejales que responden al peronista Luis Andreotti (Fte. para la Victoria), al igual que los dos del ARI, en particular Germán Wolker que ya estuvo en el Concejo, prometen no dejar pasar una. Con un equipo de funcionarios en su gran mayoría de larga formación política, Amieiro deberá instrumentar y abrir nuevas estrategias solidarias que le hagan revertir la fuerte caída electoral que viene padeciendo en las últimas elecciones. Con un peronismo provincial distante de la vieja construcción política (lo que no significa que sea mejor), el jefe comunal hoy deberá descifrar los nuevos crucigramas políticos si pretende no quedar encerrado en San Fernando.Sergio Massa tiene un panorama nada sencillo en su Tigre adoptivo. El dirigente político, que exhibe una prolija administración en el ANSSES, hoy deberá lidiar con un Concejo Deliberante que no le responde mayoritariamente. Acción Comunal cuenta con 14 ediles, mientras que el Frente para la Victoria tiene en su haber 10. Si bien la convivencia es respetuosa, no pocos auguran que algunos concejales sean seducidos por la magia de la nueva administración. Massa, con un larga militancia política -sus primeros pasos fueron en su San Martín natal, junto a Luis Barrionuevo hacia principios de los 90-, ha demostrado tener cintura política y muy buen manejo del poder. Cuestiones estas que deberá hacer prevalecer si pretende transitar sin mayores sobresaltos los pagos de Tigre. Por delante tiene el desafío de superar a la administración “Ubieto”, caracterizada por algunos sectores por la proliferación de la obra pública y la transparencia administrativa. Con una población mayoritariamente carente de agua potable y red cloacal (más del 60% de su gente carece de estos vitales servicios), indudablemente éste será el verdadero karma a dilucidar. Su promesa electoral se basó en gran medida, sobre esos ejes. Al igual que muchos de los que integran la nueva camada política -más que una cuestión de edad es una manera de ver la política-, Sergio Massa no oculta sus aspiraciones. Su entorno más cercano ya piensa en el 2011; más precisamente, su mirada está puesta en La Plata. Un punto que no pocos analistas ven como apresurado. “Él tiene que demostrar si es capaz de darle a Tigre lo que prometió en su campaña, y recién proyectarse”, razonaba un viejo militante del peronismo de la Zona Norte, que supo cobijarlo entre sus filas. Si lo complicado en política es manejar los tiempos, Massa pareciera ser un buen tiempista. Por lo pronto, su afán de ganar posiciones a lo largo y ancho de toda la Región Norte -lo que le llevaría tal vez mucho tiempo, esfuerzo y encontronazos innecesarios- se la transfirió, por el momento, a dirigentes locales, para evitar conflictos innecesarios.

Nación

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