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[Edición #558 | 23.11.2007]
San Isidro | “el calcagno” no se resigna: A 26 años de la creación de la ciudad

Martínez y una historia que supera el barrio

El “Antiguo Calcagno” es un símbolo e ícono inconfundible de la comunidad de Martínez. Detrás de sus muros se oculta una rica y atractiva historia ligada a diferentes hechos de la gesta de la independencias y a las cuestiones populares. A 26 años de la fundación de esta localidad, bien vale la pena rescatar de nuestros archivos exclusivos, un pedazo de nuestra historia regional en homenaje de aquellos vecinos -por caso Jorge Hermidas, Héctor Arias, “Coco” Lalleana, Silvia Ortega, Cuni Alonso, Juan Domingo Santarcieri, Jorge “El Negro” Herrera, Carlos Semino, entre otros - que tanto lucharon para que Martínez fuera reconocida como ciudad.

Extractos del libro “Lo Nuestro 25 años de Periodismo Regional”En los 80 la realidad nos sorprendía ante la seria amenaza de que el “Antiguo Calcagno” fuera demolido. La reacción de vecinos, sumada al despliegue periodístico de nuestro medio, lograron frenar la embestida. En el 81 volvió el tema.La intentona también encontró su correlato en los 90. Finalmente y ante la desidia municipal, el “Antiguo Calcagno” terminó siendo modificado en su estructura. Si bien se impidió la construcción de un edificio, aún se aguarda que el Concejo Deliberante lo declare Monumento Histórico.De nuestro recorrido informativo rescatamos que en 1986 -con nuevos inquilinos que lo recuperaron como restaurante- la Asociación Martínez ASOMAR, junto a vecinos, UCOMAR, Unión Comerciantes de Martínez, Lo Nuestro, autoridades municipales y concejales, ponen sendas placas recordatorias en la fachada de entrada. El hecho intentaba resaltar el valor cultural e histórico que tiene, por derecho propio y por adopción popular. Por lo visto, esta mirada no es tenida en cuenta por quienes manejan los archivos históricos del municipio. Para el funcionario, la única historia que pareciera contar es la que surge de las familias “destacadas”. A fines de la década del 80, los propietarios intentaron una vez más vender el sitio, para construir edificios de altura. Los concejales por unanimidad evitan que prevalezca el interés comercial sobre el cultural. En los 90 los actuales dueños y tras largas negociaciones entre concejales y autoridades municipales, modifican parte de la vieja estructura, debiendo preservar parte de su fachada. Todo quedó reducido a la imagen que hoy se observa al pasar.Decíamos en 1980, edición Nº 19La vieja posta de Martínez será demolidaQuién no pasó alguna vez frente al bar “Antiguo Calcagno”, ubicado sobre la avenida Santa Fe, esquina Edison, en Martínez. Un sitio que data de 1780. El documento más antiguo que se pudo detectar data de 1780, pero no son pocos los historiadores que opinan que la construcción podría ser de algunos años antes. Por aquel entonces, esta posta era la única sobre el camino real que unía el Tigre con Capital Federal. Allí se detenían las carretas que, cargadas de frutas, se dirigían hacia los centros urbanos. La antigua posta cumplió un rol muy importante en la época de las Invasiones Inglesas, ya que allí fue donde se atrincheró Juan Martín de Pueyrredón con sus bravos para pelear entre las rejas contra los duros invasores de 1806. Después del heroico triunfo, los valientes defensores bailaron con sus chinas por primera vez en “El Triunfo”, festejando el glorioso momento. A partir de ese instante la posta pasó a llamarse “El Triunfo”.Cuentan quienes frecuentan este “boliche” y algunos historiadores, que “en la posada durmió el general José de San Martín para tener allí y al día siguiente una reunión con Juan Martín de Pueyrredón”. Con el correr de los años, la posada cambió de dueño y fue entonces que la compró un portugués, Joaquín Quintía de los Santos. Allí instaló una molienda con aquel viejo molino que la piqueta no supo perdonar.No habría lugar más antiguo en todo el Gran Buenos Aires y que además conserve todo lo que tiene de origen. Las paredes de un ancho de setenta centímetros, las puertas de un duro y pesado quebracho, las rejas que siguen empotradas como desde sus comienzos. Y su esquina sin ochava. Decíamos en Junio 1981, edición 30La piqueta no perdonaDesde hace algunas semanas no funciona más el “Antiguo Calcagno”. Sus últimos inquilinos no pudieron renovar el contrato tras veintiún años de trabajo.¿ No sabe por qué lo cerraron? -preguntamos-. ``Es que los dueños quieren vender y a decir verdad parece que ya lo hicieron.Ahora, vaya a saber si es verdad´´. Quienes habitan en el partido y en especial la localidad de Martínez, se encuentran abocados a resolver el problema con el que se identifican por completo.Margarita Perkins de Anchorena comentó ante Lo Nuestro: “Creo que es una barbaridad derribar semejante exponente de nuestra historia. Alguien debe hacer algo y pronto”. Un viejo pintor que vive a pocas cuadras del Calcagno fue protagonista del hecho que, para muchos, fue insólito. Cuando la topadora, hace varios años, iba a comenzar a derribar un antiquísimo molino que se encontraba en los fondos de esta posada, el hombre, enfurecido comenzó a gritarle a quien la manejaba tratando de hacerle entender lo que iba a hacer. Sin embargo, nada detuvo a la piqueta, que finalmente derribó al viejo molino.Decíamos en 1985, edición Nº 65El Calcagno no se resignaAfortunadamente y tras la presión vecinal, la fuerte presencia de entidades locales y el acompañamiento oficial y de Lo Nuestro, el Antiguo Calcagno logra recuperar el brillo de antaño. Los actuales inquilinos, algunos de ellos arquitectos y vecinos de la zona, han refaccionado el predio, respetando su vieja estructura. Hacia fines de los 90, más precisamente en 1996, los inquilinos no logran renovar su contrato. Se inicia el proceso de venta con el objetivo de poder levantar edificios. Desde el municipio (condicionados por la realidad) se les pone trabas, pero finalmente se deciden por la venta a gente del gremio gastronómico. Esto sucede en 1997. Los nuevos dueños le cambian el antiguo nombre y lo bautizan: “Posta El Triunfo”. Derriban gran parte del viejo e histórico edificio. El resto, es historia reciente.

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